miércoles, 13 de noviembre de 2019

No cabemos más

Desde que con su voz de alarma me ha alertado David Suzuki, un ecologista canadiense, pienso que el gran problema de la humanidad, lo que pronto va a acabar con el planeta, es el crecimiento desorbitado de la población. Nos reproducimos a una velocidad exponencial, somos una plaga implacable y a este ritmo muy pronto no habrá sitio, ni agua, ni comida para todos en esta aldea.  

En los últimos cien años la población mundial se ha multiplicado por cuatro y nadie se asusta. Parece poco importante, pero entran escalofríos. Es mucho crecimiento un 400%. Si en 1900 éramos 1500 millones de personas, cada 25 años hemos fabricado otros tantos para llegar al 2000 con 6000 millones de personas. Estamos aquí tranquilamente pero en estos 25 años que vienen hay que duplicar los campos de cultivo y trabajar muy fino para producir recursos, porque en breve nos llegan otros tantos habitantes como hay en el poblado. Y cuando acabemos la faena, empezamos otra vez a duplicar.

Llevamos meses hablando de Cataluña. Elecciones, acuerdo, pactos, desgobierno. No entiendo cómo no se habla de esto, cómo los políticos no sacan el tema en las campañas, cómo no se dice abiertamente que hay que ser conscientes porque es el problema más grave que tenemos. Parece como si el asunto no fuese con nosotros, como si el desastre estuviera lejos. Y no está tanto.  El hombre ha empezado a moverse por la Tierra hace 3,5 millones de años y en cien podemos dejarlo  listo para el cerrojazo final. Tenemos algo menos de un segundo para decidir algo.

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