domingo, 18 de octubre de 2020

El efecto mariposa

Tratando de explicar los vaivenes de la economía española y con ánimo de hacer patente la interdependencia en los mercados de la economía global, dije en cierta ocasión que “si hace frío en Nueva York se resfrían los murcianos”, pretendiendo evidenciar así las interrelaciones inevitables en este mundo nuevo cada vez más conectado. La frase llamó la atención, hubo muchos comentarios. Los más comedidos dijeron que era un exagerado y me tacharon de alarmista. En el fondo venía a ser la aplicación del llamado efecto mariposa del matemático Edward Lorenz que, en los años 60, al hacer involuntariamente una modificación de milésimas en una de las variables que utilizaba para sus estudios de predicción climatológica, llegó a resultados diametralmente opuestos a los originales. Aquello dio lugar a la teoría del caos (los resultados siempre son impredecibles) y remataba el trabajo con una sentencia que hizo historia: “el aleteo de una mariposa en Brasil puede provocar un tornado en Texas”. Hoy, en medio de esta locura pandémica actual, podemos pensar razonablemente que Lorenz se ha quedado muy corto y que realmente un aleteo imperceptible puede llegar a producir un tsunami mundial de catastróficas consecuencias. ¿Con qué frase hubiera concluido Lorenz el estudio si comprobase que el pequeño salto de un bichejo imperceptible en China llegaba a provocar la muerte de millones de personas a miles de kilómetros de distancia, destrozaba las previsiones económicas de todos los países, imponía hábitos impensables a los terrícolas y volvía completamente locos a todos los políticos del planeta?  

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