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martes, 12 de noviembre de 2024

Un olivo para ti





Esto de plantar un olivo no es tarea sencilla, menos aún si quieres hacerlo con las cenizas de tu marido. Esta anécdota daría para escribir una novela. El prólogo de la aventura comenzó con el viaje de la urna donde "acougaban" plácidamente los restos del amor de mi vida. Me ha quedado un poco cursi pero es cierto. Tan cierto como que a pesar de que la urna iba protegida por una bolsa de lona y un plástico de burbujas tamaño huevón, cuando llegué a Pontedeume, abrí la maleta y un escalofrío recorrió mi cuerpo.

La urna se había roto. Al tocar la bolsa de lona noté los pedazos de tu último refugio y las cenizas esparcidas por la bolsa. Eran las 00:30 del 3 de Noviembre, acababa de llegar a la tétrica estación de Pontedeume a la que me fue a buscar Nico, nuestro encantador vecino. Llegué a casa y lo primero que hice fue abrir la maleta. Pasó lo que pasó y me quedé paralizada. Llamé a Mari, la de Redes; a Mari, cuando escuchó mi relato le dio por reír, no paraba de reír y a la vez de pedirme perdón por reírse. A mí me daba igual que se riera y más igual todavía que me pidiera perdón. Quería una solución. Prisilla, que eres una prisilla, me decías tú desde el cercano Más Allá. No creas, pero cantidad de veces me acuerdo de tus llamadas de atención y casi te hago más caso de muerto que de vivo. Total que la Mari, cuando pudo frenar el ataque de risa, me dijo que no me preocupara, que ella tenía un huerto y que precisamente tenía pensado plantar un peral. ¿Tú, reencarnado en un peral? Bueno, no era esa mi idea, pero Mari insistía: "Mira Loliña, non che preocupes. Mañan facemos un agujero, poñemos os restos do teu home e despois..." Pues eso, que Mari con toda su buena intención me ofrecía un trocito de huerta para acogerte. "Compramos un candado con duas chaves y cada una va cando lle dé a gana". 

A la una de la mañana me pareció una solución bastante aceptable, pero la cosa fue cambiando según me dio por compartir la aventura con unas y con otros: "No te recomiendo que plantes a tu chico en un terreno privado, que luego igual se vende y ¡ala vai o teu home, quén sabe onde!", me decía Tere.

"Yo tengo un terreno muy bonito, a pie de carretera, fuera de mi casa y aquí puedes venir cuando quieras" "Pero..." siempre hay un puto pero, "hay que tener cuidado con los corzos, porque hay mucho corzo y se comen las cortezas de los árboles jóvenes". Pues vaya. Luego apareció Manolo: "Mira Lola, lo mejor es un sitio público, como Las Fragas o Breamo, allí donde se celebran las fiestas hay huecos estupendos". Manolo no solo habló sino que me llevó a verlos. A él también le ilusiona encontrar un sitio chachi para su amigo Josito y ayudarme.  Igual a ti te gustaba, pero a mí me parecía un poco lejos. A mí me gustaba el Paseo Marítimo, frente a la piscina de Ricardo Sánchez,  hay muchos y bonitos huecos, tienes la ría al lado y el cementerio de barcas que tanto te gustaba fotografiar, pero es público y no está permitido, habría que hacerlo a escondidas. "Además", decía Cris, "las cenizas son contaminantes".¿Perdona? "Si, si, ahí todos los medicamentos que tomó Josito van a contaminar el terreno donde plantes". ¡No me jodas...! Total que harta ya de buscar el sitio adecuado, decidí confabular con Merchi Veiga, que dicho sea de paso entiende mogollón de árboles y jardinería.  Nos fuimos las dos en mi limusina a Viveros Brandariz, montamos el precioso olivo en el coche y ahí está, en el balcón de la habitación rosa (la llamo así porque la decoré pensando en Delia), esperando que lleguen Marga y Lalo para coger tus cenizas y enterrarlas en el olivo. La verdad es que queda chulísimo y seguro que a Delia y a Adri les gustará tener a papi en el balcón de su habitación. ¿O no? 

domingo, 16 de junio de 2024

El trastero de Josito

 

No me acaba de convencer como titulo, "El trastero de Josito". Se me ha ocurrido al recordar tu sección en El Inmobiliario mes a mes. En este caso no se trata de un trastero sino de un monte, el monte de Breamo, situado a 300 metros sobre el nivel del mar, desde él se divisan las rías de Ares y Bentanzos y, en primer plano nuestro querido Pontedeume. Bueno, pues sucede que ahí, en algún rincón de esa bucólica parcela y, por gentileza de nuestro amigo Gaby que es el propietario, vamos a plantar un árbol con tus cenizas. La genial idea no me pertenece a mí (Lolita), se le ocurrió a tu hijo Adri y nos pareció a los tres estupendo. Bueno por si acaso en el mas allá se te ha nublado un poco la mente, cuando hablo de los tres me refiero a Delia, Adri y yo.   Yo en principio pensaba tirarlas al mar, pero pensándolo mejor 
no tiene gracia que tus solicitados restos vayan a parar a la tripa de alguna lubina, que vete tu a saber, igual la acabo pescando yo y me lacomo. No me mola.

 La verdad es que tus cenizas están muy solicitadas. Delia quiere unas poquitas para plantar algo, no sé si un árbol o una lechuga, un poco más cerca de su casa. Y yo entiendo su deseo de tenerte más cerca, poder hacerte una visita de vez en cuando y contarte sus cuitas. Tanto ella como Adri te tenían a tiro de móvil para contarte sus problemas y escuchar tus sabios consejos. Ahora no pueden porque te has ido, perdón te has muerto. Las cosas como son, por más que nos duela, te has muerto y no tenemos posibilidad alguna de que resucites y vuelvas. Los que se van, ya sea al cine o a pescar una trucha al río, siempre pueden volver salvo que se encuentren a la muerte por el camino. Por eso no comulgo con la expresión de "Fulanito se ha ido", cuando en realidad lo que pasa es que se ha muerto.

Bueno, pues eso, que Delia quiere unas pocas cenizas tuyas y Rodolfo también. No sé si en ese desconocido lugar donde te encuentras -yo soy una agnóstica contrariada- llegan alguna noticias. Por si acaso te cuento que el amigo Rodolfo ha decidido que el Centro Nakouro, pase a llamarse en adelante Centro José Luis FERNÁNDEZ LIZ. "Esto es lo mínimo que podemos hacer para inmortalizarlo físicamente", dice tu amigo beninés, que ahora quiere dar un paso más teniendo parte de tus cenizas  "en ese país que tanto amabas". En principio pensé que era un deseo lógico y que se correspondía con la realidad. Tu amor por África era evidente, pero lo cierto es que después de indagar descubrí que el mandar una urna a Benín salía muy caro, vamos, estoy segura que te hubiera parecido un despilfarro, así es que de momento la cosa está en modo pausa y tus cenizas siguen metidas en una única urna medio escondida en el armario de la cocina porque a Rahma eso de que te hayamos incinerado le ha parecido fatal. Cada cual con sus creencias, oye.  Pero al margen de toda esta verdad, a mí me hace poca gracia el andar removiendo tus restos, cuarto y mitad para aquí, cuarto y mitad para allá. Pues no, no estoy para estos lances, di tu que ando bastante serena entre otras cosas gracias al Lorazepan que es un primo flojito de lo que te daban a ti en Moncloa, pero que funciona muy bien. 

En esto de andar en tus pertenencias, sean corpóreas o extra corpóreas ya me supera un poco.  Mira que tienes fondo de armario y de lo que no es armario. Para que luego me dijeras que la casa estaba llena de cosas mías. Hay que ver la poca capacidad de objetividad que tenemos los seres humanos. Yo siempre lo he dicho: la objetividad no existe; lo que sí existe es la honestidad. Un periodista o una periodista, tú o yo sin ir más lejos, somos personas honestas. La honestidad es una rara Avis que apenas se estila por estos mundos de corruptos y ambiciosos, pero haberla hay; objetividad no, uno siempre va a ver las cosas bajo su prisma particular. 

No sé porqué se me ha ido la pinza con eso de la objetividad. Ah, sí, porque tienes ropa y papeles para aburrir. Confieso que en vida tuya tuve tentaciones de tirarte más de una camiseta y pantalón que estaban más para hacer paños de cocina que para vestir a un señor catedrático, como le gusta decir a tu hermano Lalo. Él tan pimpollo en la cosa del vestir y tú tan pasota. Lo cierto es que una vez cedí a la tentación de tirarte una chaqueta de un chandal que daba pena, y al poco rato volviste de la calle con la chaqueta y cara de muy pocos amigos. Nunca mais! 


En el fondo soy una privilegiada

  Acabo de comprobar que tengo abandonado al viejo loco desde diciembre de 2024. ¡No me lo puedo creer! Pues sí, abarco demasiado; todavía n...