lunes, 26 de diciembre de 2022

¿Hay otros genios?

    El mundo no respiraba durante la final del Mundial de Qatar. Del talento de los pies de Messi y Mbappé dependía el futuro de la humanidad. Incluso parece que la Tierra se conmocionó con el salto sincronizado de millones de personas cuando Argentina se hizo con el trofeo soñado. Una locura.
    Está muy bien vestir de oro y brillantes al más habilidoso con la pelota y gratificarle con riquezas mil por las alegrías que proporcionan sus patadas, pero no está bien que ni conozcamos su nombre ni pongamos en un altar al científico que libra de morir a millones de personas descubriendo la vacuna contra el coronavirus. 
    No es lógico que no alabemos a quien exprime su talento para investigar cómo funciona el universo. Deberíamos de tratar por lo menos igual de bien, a esos otros  messis que nos desvelan los misterios de la existencia humana y tendríamos que aplaudir con entusiasmo a los virtuosos mbappés que nos estremecen con su música, su pintura o cualquier otra forma de expresión artística. En algún momento tendremos que promover la valoración de los que no siendo futbolistas tienen méritos más que suficientes para no ser condenados a la irrelevancia.

lunes, 19 de diciembre de 2022

La necesidad de estar conmigo

 
   Cae en mis manos La condición humana, de Hannah Arendt, un libro intenso, algo pesimista y presumiblemente interesante, que trata sobre el destino del ser humano. Arendt le da vueltas al sentido de vivir y con la condición humana se refiere a la cosificación de las personas. 
    Lo ojeo con ganas y sin pararme demasiado porque desde las primeras páginas veo claramente que me queda grande debido a mi poca preparación en estos campos de la filosofía. Me quedo con alguna idea suelta y con una frase con la que comulgo cada día más al irme haciendo un poco más viejo: Nunca está nadie más activo que cuando no hace nada, nunca está menos solo que cuando está consigo mismo
    La rapidez con la que se mueve el mundo actual y nosotros con él, nos impide en gran medida el contacto con la realidad de la persona más importante que tenemos hoy en el planeta, que somos nosotros mismos. Así se nos hace totalmente imposible comprender nuestras necesidades y digerir nuestros deseos. Y sin hacerlo estamos perdidos.

El enano y yo

  Dicen algunas de las personas que me conocieron en mis años mozos que yo era guapa. Yo nunca lo pensé. Ni guapa ni fea, todo lo más con &q...