martes, 28 de diciembre de 2021

Aprendiendo a pensar

Ahora, una vez que la velocidad del mundo externo disminuye, una vez que vuelve la luz a iluminarme, descubro que la insolente hemorragia que me embistió por detrás llegó a producirme un shock hipovolémico que ha estado a punto de conseguir arrastrarme al abismo. Un detalle espeluznante que roza la tragedia pero que no altera para nada el equilibrio. Impresiona, pero no descompone. Por suerte, golpe a golpe he ido aprendiendo a pensar. Verso a verso la vida me ha ido enseñando. Aprender a pensar no significa otra cosa que ejercer un cierto control sobre qué piensas. Esta asignatura fundamental te enseña a ser consciente, a estar en alerta permanente para no despistarte con lo que pasa y así prestar suficiente atención a por qué pasa lo que pasa. A partir de ahí puedes escoger de qué manera construyes el sentido que pretendes para tu vida según las experiencias que vives. En el fondo lo único importante en la vida es saber mirarla de frente para comprender nuestra realidad, escucharla en silencio sin que nos nuble el entendimiento la velocidad a la que se mueve el entorno.

domingo, 26 de diciembre de 2021

Volver a vivir

Me recuesto en la cama, cierro los ojos, dejo el libro y me pongo a pensar en lo que había pasado. Había perdido el conocimiento al llegar a urgencias. Entre la niebla oigo gritos, voces que sobresalen. Una enfermera me levanta los pies, otra me sujeta la cabeza y me habla. No entiendo nada. No sé qué pasa. Me voy recuperando. Poco a poco recobro la luz. Me siento mejor.  Tras dos días recolocándome en la UCI me suben a la habitación. Me siento aliviado. Anteayer me quitan la sonda y todo el cableado de los brazos. Me siento libre. Ayer empecé a tomar alimento y pude caminar por el pasillo. Me siento animado. Hoy mi vista se para distraída en el libro que desde que estoy aquí duerme desapercibido en la mesita al lado de mi cama. Hoy lo cojo. Al momento me doy cuenta de que mis ojos discurren alegres por las páginas, que mi ánimo disfruta entusiasmado correteando entre las líneas de texto. Mi mente vuela deprisa. Entonces, solamente entonces, me doy cuenta de que ya estoy vivo otra vez.

miércoles, 8 de diciembre de 2021

Somos muchos

Por grande que sea el recipiente si lo seguimos llenando indefinidamente llegará un momento que ya no cabrá en él nada más. Y en la Tierra ya no cabemos. El crecimiento de la población es vertiginoso y en consecuencia el mundo se nos ha quedado pequeño. Aunque el tema de la cuestión demográfica, en términos de sobrepoblación, sea un asunto políticamente casi intratable, el descenso demográfico de la cantidad de homo sapiens a menos a medio y largo plazo, por las buenas o por las malas, es imprescindible. La medida más efectiva de control demográfico es también la más deseable: aumentar el control de las mujeres sobre sus propias vidas, en especial mejorando el acceso de las niñas pobres a las oportunidades educativas.

viernes, 3 de diciembre de 2021

La ignorancia como arma política

En las sociedades primitivas era la fuerza la que sometía al rival. Con el racionalismo la razón se convirtió en el arma poderosa para salir victorioso en una confrontación. En la actualidad son otras las herramientas que se imponen para ganar batallas. Curiosamente, en la sociedad mediática ha dejado de ser cierto que el que tiene la información tiene el poder. Hoy el gran objetivo es generar desinformación. Esa es ahora la nueva clave. Se buscan expertos en agnotología, esa curiosa ciencia que estudia la producción y la estrategia de la ignorancia como arma ideológica. Convivimos con una inflación galopante de fake news. Si te lo crees, estupendo. Si no te lo crees ya te cansarás de intentar comprobar su hipotética veracidad. Es la nueva educación en la ignorancia. El truco consiste en generar dudas de credibilidad, conflictos de identidad, sembrar confusiones, incertidumbres, recelos de todo tipo para que sea el propio individuo el que renuncie, el que se inhiba, el que termine aceptando como válidas las tesis que ofrece el más simpático o el más ocurrente, no las que consideraría más sensatas, más convincentes o más razonables. Cuanto más desorientados más sumisos.

domingo, 7 de noviembre de 2021

Nuestro ombligo frente al universo

Quizás la vida urbana nos lo impide y haya que culparla de que seamos como somos. Todo el mundo debería poder pasear por el campo de noche y pararse a mirar de frente y sin prisas esos infinitos mundos estrellados que se abren sobre nuestras cabezas. Ese simple acto nos puede ayudar a relativizar, a empequeñecer nuestro ego, a darle vueltas a esa peligrosas verdades absolutas que amenazan la sociedad. Quizás algo así de sencillo podría ser determinante para ampliar nuestros horizontes de tolerancia, para pensar en la posibilidad de otras culturas y otros universos distintos, para convencernos de la necesidad de desencorsetarnos, de una mayor apertura de miras, de lo absurdo que es discriminar a otro por su sexo o por pertenecer a una etnia determinada, o de plantearnos miles de esas cosas que no vemos por no levantar la cabeza. Paseando por el campo uno comprueba que el universo llega más allá de nuestro ombligo.

martes, 2 de noviembre de 2021

¿Una nueva Ley de Educación?

Cada legislatura una nueva Ley de Educación. En 40 años llevamos 8. No parece determinante saber si los alumnos necesitan una hora más de Matemáticas a la semana, si es conveniente que terminen sabiendo un poco más de Geografía o si es suficiente la competencia lingüística que adquieren en Lengua. Lo que se cocina detrás de todo eso es la perpetuación de un sistema educativo que tiene los días contados porque el mundo ya no es lo que era. Nunca se plantea una reforma para formar ciudadanos más dialogantes o más reflexivos, que es precisamente lo que necesitamos para que mañana el planeta subsista. Insistimos absurdamente en el manejo de una serie de herramientas obsoletas, que no son capaces de favorecer la necesaria alfabetización relacional de la población, ni de mejorar la interacción entre los hombres y las mujeres de este mundo intercomunicado. Ni la inteligencia artificial ni los robots nos llevan hacia mentalidades más universales, menos localistas. No tiene sentido enredarse en si hace falta una hora más de matemáticas, hay que avanzar en un proceso de aprendizaje global enfocado hacia ese nuevo mundo que nos empuja. En todas partes, en la escuela, en casa y en el Congreso urgen más clases diarias de empatía, de cooperatividad, de inteligencia emocional, de educación ciudadana, de responsabilidad social, de emprendedurismo colaborativo, de creatividad y de fomento del pensamiento crítico, porque todavía estamos lejos del aprobado. No debemos entretenernos en estudiar cómo seguimos enseñando lo mismo que hace 40 años, no hay que reformar la fachada, hay que zarandear los cimientos. Es imprescindible revolucionar la Ley de Educación para afrontar la realidad actual incluyendo nuevas asignaturas: Educación cívica, Formación global, Ecología y sociedad, Tolerancia cero, Responsabilidad con el planeta, Maltrato animal, Respeto a la diferencia, Conciliación y desarrollo, Espíritu colectivo, Desigualdad sexual y otras, materias fundamentales cuyo dominio es la clave del éxito para progresar hoy adecuadamente en nuestro día a día.

sábado, 30 de octubre de 2021

Vivir o jugar a vivir

El motivo ya no es ilusionarnos con París, ni descubrir in situ lo que nos sacude al quedarnos atontados ante las pirámides de Egipto. Ni tampoco emocionarse al paladear unas maravillosas judías con almejas. Hoy todo eso no importa, hoy lo que prima es el "me gusta". Las sensaciones están obsoletas, el objetivo es el selfie. Que nos vean con la torre Eiffel al fondo, que todo el mundo sepa que nos hemos ido de vacaciones o que se mueran de envidia los que no han querido ir a la boda de Pepita. Desgraciadamente vamos perdiendo interés por la vivencia presencial de los acontecimientos, se desvanece entre las pantallas ese momento íntimo de encontrarnos con la realidad y lo vamos sustituyendo por imágenes para los demás, un postureo social que no es en modo alguno reflejo de nuestras sensaciones, sino una pobre y aparente teatralización exhibicionista de la parte más superficial de esa realidad. Vamos convirtiendo la vida en un videojuego que tenemos continuamente que alimentar. Se quedan fuera del cuadro los sentimientos que nos mueven, se nos olvida lo que nos motiva, lo que nos alienta. Y aparecen en su lugar unas fotos fijas del momento, sin tripas ni latidos. Nos vamos educando en la importancia de divulgar afectos por las cosas, no de vivir más de cerca y con toda la intensidad posible lo que nos va sucediendo día tras día. Las pantallas nos van convirtiendo en ludópatas de nuestra propia vida.

miércoles, 25 de agosto de 2021

Egeria era de Lugo

Cuando el erudito Gamurrini se tropezó con el relato de viajes más antiguo del que se tiene noticia, descubrió que este reportaje minucioso, realizado a lo largo y ancho de todo el orbe conocido hasta entonces, había sido escrito por una mujer intrépida llamada Egeria. En el año 381, cuando el cristianismo estaba en pañales y a Marco Polo le faltaban todavía mil años para empezar a lloriquear en la cuna, esta mujer se había lanzado a trotamundear por los escenarios bíblicos de Jerusalén, Egipto, el Sinaí y Mesopotamia para contárselo a sus amigas. Sin Instagram, YouTube, Facebook ni Twitter, sus escritos a mano podrían convertirla en la gran influencer de las redes sociales en el siglo IV. Pero, ¿de dónde salía esta mujer especial? Los sesudos analistas creyeron inicialmente que  debía de ser de Aquitania por las alusiones que hace al río Ródano, después se supuso que era hija del emperador Teodosio, pero las fechas no cuadraban. Otros especialistas especulaban sobre su origen italiano basándose en el lenguaje que utilizaba. Al final tardaron bastante los expertos, tuvieron que estudiar con lupa los manuscritos, sacar a relucir todos sus conocimientos acumulados y estrujarse las neuronas para concluir algo que era evidente: si era una mujer valiente, aventurera, singular, intrépida, curiosa y decidida tenía que ser gallega. Tras desmenuzar el "Itinerarium ad Loca Sancta" se supo que era de la Gallaecia romana. Yo lo sabía desde el primer momento que me la encontré, años ha, mientras preparaba un viaje a Egipto. Es más, cuando la vi me di cuenta de que tenía que provenir del Conventus Lucensis (de Lugo, como yo), porque es igualita a mi abuela materna.

viernes, 20 de agosto de 2021

Carácter lapsusiano

Disfruto ahora con Manuel Rivas. De muchos autores me gusta lo bien que  escriben lo que sienten, pero del afilado coruñés admiro sobre todo lo bien que siente lo que escribe. Convencido de que cada época queda definida por una manera de hablar, en "Aquí nadamos en la ambulancia" Rivas desmenuza con ingenio el modo de hablar actual y concluye que su carácter dominante es el lapsusianismo, la abundancia de disloques lingüísticos. También en esto Rivas hila fino. Es cierto que los medios de comunicación y las redes sociales nos muestran a todas horas los zarandeos, los traumatismos e incluso las puñaladas que se propinan constantemente al idioma. Yo creo que la medalla de oro a la Antológica Metedura Lingüística de Pata se la daría el público a Sofía Mazagatos por la admiración que ya hace tiempo declaró hacia "los toreros que están en el candelabro", si bien otras perlas de la otrora miss televisiva podrían disputarle el trofeo. Su trajinado "suelo de fornica" no se queda atrás en el ranking y el que estuviera "tomando clases de adicción" tampoco es un gazapo menospreciable. Así mismo podrían aspirar al podio de los deslices trabucados "la redundancia magnética" que le hicieron en su día a Malena Gracia o el horrible dolor que le produjo el "cólico frenético" a Terelu Campos. Un puesto de honor en la final lo lograría también la ilustre e ilustrada Esperanza Aguirre aunque reconoció que "no había leído nada de Sara Mago" y otro sería para Antonio Carmona, aunque el de Ketama todavía "no sabía si era niño o niña porque no le habían hecho la coreografía". Por milésimas se quedó fuera Rocío Jurado. Desgraciadamente el día de la prueba "llovía mucho, parecía el Danubio universal", por lo que no consiguió la clasificación. Lance Amstrong resultó descalificado. Según Sara Carbonero, confesó que "se había hecho transferencias de sangre". Con buena marca pero sin diploma tuvieron que conformarse Ricardo Bofill hijo, con su "barril de los recuerdos" y Yola Berrocal que "era la hormiga negra de la familia". Por edad no pudo concursar Carmen Sevilla, aunque estaba convencida de que "a pesar de ser mayor no pertenecía al Parque Jurídico". La cantante aprovechó la ocasión para enviar un saludo a Rosario Flores, "que lleva en los gérmenes el arte de su madre". Sin opción alguna terminaron la prueba Nicolás Maduro, tras pedir que "le revisen el pecho con un telescopio", George W. Bush que tendrá que "tomarse tiempo para restaurar el caos" y Mariano Rajoy por no "conseguir la confianza de los inversobres". 

sábado, 14 de agosto de 2021

Buscando rincones a la filosofía

Creo que nunca llegué a ser un alumno brillante pero, tanto mis profesores como mis padres decían que era un buen estudiante. La única asignatura que suspendí en seis años de bachillerato fue la Filosofía. El huesudo Pepito Gayoso quiso estar a la altura de su tío don Froilán (que además de cura, catedrático de latín y director del instituto era el terror de los alumnos) y se empeñó en calificar con un injusto 4 el buen examen final que hice comentando el mito de la caverna de Platón. Nunca me perdonó que le hubiera pasado el examen a un compañero (al que, por cierto, aprobó). 
A pesar de que mi vida ha ido circulando por otros derroteros académicos, cada vez que hoy levanto una piedra encuentro más sentido filosófico a la vida y voy ensanchando su contenido, que ya abarca todo lo que nos ayuda a comprender el valor de lo que no tiene precio. La verdadera amistad, el amor incondicional, los placeres, el embrujo del arte o la belleza íntima del ser humano. Quizás es filosofía la que acentúa nuestro interés por entender el mundo. Aprecio cada vez más la importancia de la mirada filosófica y la extiendo por los rincones más insospechados porque pienso que ayuda a valorar el peso de todas esas cosas importantes que no cotizan en la bolsa de los mercados de consumo.

sábado, 7 de agosto de 2021

Las apariencias engañan

Hace años recopilo todo el papel que se acerca a mi entorno cercano para reciclarlo en el contenedor correspondiente. Por otro lado y por suerte nunca me ha gustado desprenderme de los libros y los he mantenido a mi lado. Incluso doy cobijo estable a aquellos que nunca me han tentado. Uno de los que sin razones ha conseguido aguantar el paso del tiempo a mi lado es Mujer en el baño. Aunque le he pasado la mano por el lomo en ocasiones, jamás se me había pasado por la cabeza irme a la cama con esa mujer. La imagen, de viñeta de cómic pulcramente erótico, tan pop, tan publicitaria, no me excitaba lo más mínimo. Siempre me había hecho intuir una relación intrascendente, una velada sin emociones a su lado. Pensaba que mi interés caminaba por otros derroteros. No acababa de encandilarme aquella chica que me sonreía insinuante desde la bañera. Por casualidad un día nos miramos. Por lo mucho que admiro a mi paisano Manuel Rivas, porque desde que estoy jubilado camino más despacio por la vida y porque al pasar a su lado me susurró algo al oído, me he sentado esta tarde con ella y he descubierto una joya que me ha despertado los sentidos. ¡Qué fácil, qué sugerente y cuántas cosas me ha enseñado sobre mí mismo esta Mujer en el baño! Una de ellas importante es que no debemos juzgar a nadie por su aspecto. 

miércoles, 16 de junio de 2021

De cumple

Hoy cumplo setenta y uno. Son muchos ciertamente, tal vez una barbaridad, pero es un número bonito y me encuentro bien, casi diría que muy bien. Bueno, vale, es verdad, bien relativamente. Tengo que tomar pastillas a diario para combatir los arrebatos del colesterol y para que no se me desmelene la tensión. Además, estoy obligado a controlar periódicamente el crecimiento de la próstata, el nivel de coagulación de la sangre y el ritmo al que cabalga la fibrilación auricular que me acompaña hace años. Pero la verdad es que nada de eso me impide hacer una vida normal, que es de lo que, en el fondo, trata esta curiosa película que protagonizamos desde que nacemos. 
Tengo poca memoria. Me olvido de muchas cosas y la gente cercana se preocupa. Piensan si tendrá algo que ver con el Alzheimer. Yo estoy convencido de que no. Es otro de los aprendizajes que he ido puliendo con la edad. Atravesar la vida con el pasado a cuestas siempre me ha parecido un error. Es un fardo muy pesado del que hay que desprenderse para avanzar. 
Añorar eternamente lo que has perdido, seguir dándole vueltas a las cosas que salieron mal, mascullar resentimiento contra amigos que te decepcionaron o seguir soñando con el amor de juventud que no pudo ser, es algo estúpido que nos impide movernos con soltura. Yo me olvido de todo con facilidad. Desde pequeño tuve claro que cargas de ese calibre roban mucho espacio al presente, que realmente es el único tiempo que tenemos. 
Ahora me entero de que la fórmula mágica que maneja el director del Instituto Español de Investigaciones Psiquiátricas para alcanzar una felicidad razonable consiste en tener buena salud y mala memoria. ¡Como yo! ¡Qué suerte tengo! ¡Estoy de cumple y hasta sin querer soy feliz! 

martes, 8 de junio de 2021

Oponerse al indulto

Toca ahora y durante un tiempo escuchar a los partidos de una parte del  abanico —e incluso a algunos del otro lado— gritar una serie de emocionales tópicos incendiarios contra el indulto que el Gobierno baraja para con los encarcelados independentistas. Se ha descubierto que puede resultar un arma arrojadiza interesante para lanzar a las sienes del amenazante gigantón socialcomunista que nos gobierna y descabezarlo. 
Parece relativamente fácil conseguirlo, aunque ese desenfreno furibundo de nacionalismo españolista contribuya directamente a un mayor convencimiento acerca de la falta de sensibilidad en el resto de España para con la situación catalana y, en consecuencia, al crecimiento del tramo ascendente en la curva de ansias separatistas. 
Algo va muy mal en nuestra sociedad cuando resulta intolerable hablar de tolerancia, cuando se condena cualquier iniciativa que abra una puerta a la conciliación, cuando irrita las conciencias la palabra diálogo, cuando se desoye la búsqueda de entendimiento o cuando resulta imperdonable pensar en perdonar. 
Estamos decididos a apagar con gasolina el incendio independentista. Es bien cierto que las airadas manifestaciones antiindulto pueden proporcionar interesantes réditos a la derecha española, pero no parece la mejor manera de reconducir el problema, de rebajar la tensión antiespañolista o de ensanchar espacios para la sintonía entre los catalanes y el resto de los españoles. 
Cabe la posibilidad de que en breve y gracias a la venta visceral de posturas radicales, la derecha consiga recuperar el poder y hacerse sin urnas con las riendas de España, pero casi seguro que también logrará incrementar la fiebre rupturista, hasta el punto de convertir en irreversibles las ansias de independentismo total en Cataluña.

domingo, 25 de abril de 2021

La política, la verdad única y el odio

Tras cada encontronazo entre la dirigencia política añoramos más la figura de aquellos que con toda la vehemencia de la que son capaces pero sin ánimo de aniquilar a los que no estén de acuerdo con ellos, utilizando como armas poderosas la persuasión y las razones en las que sustentan sus argumentos, sin ampararse en la fe como verdad absoluta, tratan de convencer a los demás del interés de sus proyectos, del acierto de su ideas o de la conveniencia de sus decisiones, Aunque hoy por hoy sea una especie en extinción, resulta cada vez más deseable aquel político capaz de distinguirse no tanto por lo que defiende sino por el talante con el que lo defiende. 
Es imprescindible y urgente aparcar de una vez la verdad única y la mentira cargada de odio racista, no podemos seguir criminalizando a los menores inmigrantes, es preciso dejar ya de caldear los instintos más básicos en las redes sociales. Parece que no hemos aprendido nada de la catástrofe que sacudió el mundo con los judíos y los gitanos, con los homosexuales y con todo el que discrepaba con unas ideas o no comulgaba con un credo determinado. 
Somos diferentes, todos somos diferentes, pero no por ello tenemos que tomar como enemigo al que no comulgue con nuestras razones, no esté de acuerdo con nuestra forma de ver el mundo o no bese nuestra bandera. Por muchas diferencias que haya en los cimientos sobre los que construimos nuestras verdades tenemos que hablar, encontrar coincidencias, buscar común. Algo fracasa estrepitosamente en esta sociedad que estamos construyendo si pensamos que el diálogo se puede sustituir por el combate.

domingo, 18 de abril de 2021

Idiotez y sentidiño

Sentidiño ha sido elegida como palabra gallega del año. Posiblemente una elección adecuada porque cada vez se echa más en falta entre la ciudadanía esa capacidad necesaria para evaluar el entorno y actuar de manera razonable. Desgraciadamente resulta preocupante la poca inteligencia que va mostrando la sociedad actual ante los hechos a los que se enfrenta. Basta que algo se divulgue en los medios de comunicación o se extienda por las redes sociales para que se convierta en verdad universal sin necesidad alguna de análisis. Sin cuestionamiento las tecnologías nos están idiotizando, contaminan de bulos a la ciudadanía, promueven la incapacidad crítica e irradian estupidez entre la sociedad. Nos infantilizan, nos emboban. No hay más que mirar el pánico a las vacunas que ha enfangado la realidad. Suenan las alarmas televisivas y se atemoriza a la población porque en el Reino Unido han fallecido 7 personas entre 18 millones que se habían vacunado con AstraZeneca (1 muerto por cada 2,5 millones) y en Alemania han sido 9 en casi 3 millones de vacunados (1 cada 300.000). Pero no suena la misma fanfarria mediática cuando un día mueren 60 personas en España por fumar. Y al día siguiente otras 60. Y después 60 más. Eso no toca hoy, no es coronavirus, no han muerto por vacunarse. Es indecente que se paralice la vacunación por un riesgo ínfimo. Se ha inoculado un miedo absurdo a toda la sociedad. Gracias a él permitimos que Tamara Falcó espete impunemente a los asustados televidentes que es mejor no ponerse esa vacuna. Se le aplaude. Nadie le echa en cara que sus palabras contribuyen a que sigan muriendo cientos de personas cada día. Un poco de sensatez. ¡Sentidiño! 

jueves, 18 de marzo de 2021

Tiempo deshumanizado

Durante cientos de miles de años el ser humano ha ido aprendiendo a acoplar sus tiempos a los ciclos de la naturaleza, pero rodeados de asfalto y hormigón en las urbes actuales, se eclipsan las razones para entretenerse con el cántico de los pájaros y tampoco tiene sentido intentar pararse a observar la respuesta de la naturaleza ante la llegada de la primavera. El tiempo pausado de antaño ha pasado a mejor vida, ha ido acelerándose cada vez más hasta llegar al vértigo deshumanizado que vivimos en la actualidad. A nuestro alrededor los barrios van perdiendo velozmente su esencia atrofiados en las ciudades dormitorio, se ensanchan apresuradamente las vías móviles de comunicación, van desapareciendo día a día los espacios comunes para el esparcimiento y el contacto humano pasa sin remedio a ser anecdótico. Al hombre del siglo XXI lo que se le impone es que llegue lo antes posible de un punto a otro, lo demás sobra, lo que hay en el medio es inútil, hay que anularlo. El ritmo frenético nos aleja de lo real y el mundo que nos rodea lo vemos filtrado a través de las pantallas. Cada vez tenemos menos tiempo para dar valor a lo que no tiene precio en nuestras vidas. El apego, el arte, la amistad, el amor, la conversación, las alegrías, los duelos, la familia, la belleza, el buen tiempo, la charla, la puesta de sol, todo lo intenso que se cruza en nuestras vidas, todo lo que deja huella, lo que merece la pena, lo que nos proporciona sentido tenemos que tragarlo deprisa, sin paladearlo. La urgencia se ha impuesto al reposo que requiere la asimilación de sensaciones o la adquisición de conocimientos. Sin tiempo para pensar no podemos ni distinguir lo verdadero de lo falso. Nos invaden las fake news porque no somos capaces de discernir, hemos suprimido el tiempo de reflexión, nos hemos aniquilado la capacidad crítica. Lo importante es no perder tiempo, tener inmediatamente el producto que nos interesa, que nos digan a quién tenemos que votar y que el mensajero nos traiga a casa la pareja que elegimos. Hemos deshumanizado nuestro tiempo.

domingo, 14 de marzo de 2021

Buscando sentido al momento

Termino de leer El hombre en busca de sentido. Víctor Frankl, psiquiatra, judío y prisionero en Auschwitz, nos cuenta con maestría y detalle el gran revuelo que se generó entre los reclusos en el siniestro campo de concentración cuando se extendieron las expectativas de ser liberados en las Navidades de 1944. Llegado el ansiado momento pero no la liberación, las decepciones llevaron a muchos prisioneros a lanzarse contra las alambradas, a buscar la muerte por desesperación. Desgraciadamente no supieron nunca que la libertad les esperaba unas semanas más tarde. 
Es peligroso crearse muchas expectativas. La incertidumbre, la inseguridad, el riesgo, nos generan intranquilidad pero hay que asumirla. Es más fácil vivir con resultados preconcebidos, con metas cercanas, sabiendo cuándo y cómo van a ir bien las cosas. Por ello, para evitar esas dudas respecto a lo que está por venir nos creamos expectativas, nos fijamos un resultado que nos convenga, una cima reconocible, un plazo asumible, así nos tranquilizamos y superamos nuestra inestabilidad emocional. Pero ahí está el gran error. De ahí surgen las decepciones. 
Todos estamos deseando que se acabe esta situación extraña, que se vaya de una vez esta maldita pandemia que nos ha provocado tanto dolor, tantas tragedias y tanto miedo. Pero tampoco conviene generar demasiadas expectativas para ahuyentar los temores. Es lógico tener esperanzas de que las cosas se solucionen, pero no conviene prefijarlas, no debemos establecer una fecha concreta ni imaginar el aspecto de la nueva realidad que nos espera porque, de no cumplirse, caeremos en la frustación. Vamos a mantener la esperanza de que la vacuna nos libre de esta pandemia horrible, pero no nos apuremos, no fijemos fechas, no dibujemos de antemano cómo será nuestra alegría, no pongamos todavía sonrisas a los rostros que queremos abrazar, ni concretemos los lugares que ansiamos visitar. Tengamos confianza y sigamos disfrutando día a día de lo que tenemos, pero no caigamos en el error de depositar nuestra felicidad en algo que no depende de nosotros.

lunes, 8 de marzo de 2021

Se olvidaron de mi madre

Mucho lamento disentir con esta selección de mujeres que han hecho historia. Es verdad, es un puñado selecto de investigadoras, innovadoras y académicas que han logrado destacar en sus parcelas respectivas, pero echo en falta a muchas otras que no han alcanzado ninguna cumbre ni atravesado la frontera de la notoriedad. En concreto compruebo que no figura en la lista Luisa Liz. Es cierto que mi madre no era investigadora ni innovadora ni académica. No obtuvo ningún título universitario y tuvo un acceso muy limitado a la cultura. Para ser precisos, conseguía escribir su nombre a duras penas, pero eso no le impidió hacer un gran papel como codirectora de esa complicada institución que es la familia, destacar en su vida por honesta, demostrar una rebosante valentía emprendedora y triunfar reconocidamente como trabajadora infatigable. Seguro que no pasará a la historia de la humanidad, pero para mí es sobradamente merecedora de una medalla de oro. Consiguió a mediados del siglo XX encajar en el propio hogar su actividad laboral como peluquera profesional y así conciliar su vida profesional y familiar, emigró a América en busca de una fortuna que aquí se le negaba, para conseguir que sus cuatro hijos dispusiesen de los estudios que ella no había tenido y, además, es la única mujer en el mundo que soportó sumisamente durante nueve meses mis acosos en sus entrañas para poder alumbrar mi vida. Siendo justos hay que reconocer que son méritos sobrados para figurar en el selecto ramillete de mujeres que han hecho historia. ¿O no?

sábado, 20 de febrero de 2021

Esperando la hora

Sombras perturbadoras se van apoderando de la tarde. De un momento a otro vendrán a por mí. Se acaba el tiempo. Se presentarán uniformados, serios, con los informes bajo el brazo y la mirada escrutadora para apreciar en detalle mi reacción. Desde la puerta me invitarán amablemente a que les acompañe. Es muy difícil evadirse en estas circunstancias, alejarse, volar, escabullirse a dónde sea, burlar a esa parca dueña de nuestros destinos que nos persigue incansable por todos los rincones de la vida. Doy vueltas y más vueltas. Me siento otra vez en la única silla. Trato de hacer ejercicios de respiración profunda, distraerme. He leído cosas acerca de los beneficios de la meditación, esa introspección mágica que te ayuda a desvincularte del entorno. "Lo mejor que se puede hacer cuando tenemos un problema es vivirlo". Me martillea el cerebro. ¿Cómo no vivirlo si no puedes sortearlo? Trato de concentrarme en el torrente de aire entrando y saliendo de mis pulmones. Inútil, aguanto poco. Me revuelvo. Me levanto de nuevo. Recorro pasito a pasito los tres metros de habitación. Me paro ante el crucifijo. Es una imagen en la que ni reparamos. Nunca la ponen a nuestra altura, siempre más alta. Un error —pienso—, nos aleja. Y que tengamos que levantar la vista no proporciona más autoridad. Imagino a muchos suplicantes aquí. Y a muchos a los que habrá servido de consuelo. Desgraciadamente no es mi caso. Dejo al Cristo crucificado. Retomo los paseos rutinarios vuelta y vuelta. Oigo pasos. Cada vez más fuertes. Es terrible. Llega la hora. Se abre la puerta y para mi sorpresa no me altero. ¿Estoy resignado? No lo creo, nadie afronta esto con naturalidad. El operario, uniformado de verde, serio y con mascarilla, se planta en el umbral. Bajo el brazo una carpeta transparente llena de papeles. Echa una rápida ojeada al folio que lleva en la mano. Ha leído el pánico en mi rostro."No se preocupe, José Luis, no se va a enterar, esto es muy rápido". Me quiere tranquilizar. "Acompáñeme. El cirujano ya le está esperando en el quirófano". 

miércoles, 10 de febrero de 2021

Un virus en el campamento

La lección magistral que estamos obligados a llevarnos bien aprendida antes de que se de por terminado este curso intensivo en el que nos han obligado a matricularnos para superar el examen del coronavirus, es que la solidaridad no tiene nada que ver con la caridad ni con el buenismo. Hoy por hoy ser solidario es sencillamente una cuestión de inteligencia. El primer capítulo del nuevo manual de supervivencia que tenemos que aplicar empieza así: "Mientras no tratemos a todo el mundo por igual estamos perdidos". Quedas automáticamente suspendido si pretendes aplicar el viejo método del sálvese quien pueda. Ya no está en vigor. Retirado del mercado, no funciona. 
La pandemia ha puesto en evidencia que cuando se trata de cuestiones importantes no valen ni los muros de Trump ni las caceroladas del barrio de Salamanca. No existen fronteras ni clases sociales. Todos iguales. Una lección magistral a cargo del enmascarado coronavirus, el auténtico demócrata, el referente político para el futuro inmediato. Nadie puede salvarse si no se salvan los demás. Tenemos que vacunarnos todos. Incluidos los dominicanos de mi barrio, los ancianos y los niños, los Menas, los homosexuales, los que han llegado en patera, las prostitutas, los senegaleses de Lavapiés y los gitanos de la Cañada Real. Todos. También los africanos de África y los sudamericanos de Sudamérica. 
El mundo ha dejado de ser hace tiempo un conjunto de aldeas desperdigadas por su superficie. El planeta es hoy un campamento global en el que estamos todos refugiados. Y la amenaza del bicho nos obliga a pensar. Tenemos que decidir ya si seguimos adelante todos unidos, si nos liamos a caceroladas contra esta sociedad global y estúpida en la que nos hemos metido o si preferimos aislarnos eternamente del mundo tras el muro de Trump para subsistir. Es una reflexión definitiva, un examen fundamental. A los pensadores políticos de la aldea se les exige un notable alto. Nadie con dudas en este tema debería guiarnos hacia el futuro. Nuestra supervivencia depende de ello. 

domingo, 7 de febrero de 2021

La pandemia del sálvese quien pueda

Allá por el mes de diciembre, cuando empezábamos a tener cercano el horizonte con un posible final de la angustia coronavírica gracias a las vacunas, parecía que el gran problema era que se extendiese entre la población la bandera negra del miedo que agitaban algunos iluminados para no ponerse la vacuna. Los expertos pensaron que la principal dificultad a la que se enfrentarían era el rechazo a las vacunas que se esparcía por las redes sociales. Lo que nunca imaginaron era que se produjese una gran ola de comportamientos inmorales. Nunca supusieron que el gran peligro radicaba en el egoísmo, en la poca honradez y la falta de moralidad de mucha gente. Un error quizá propiciado por creer que somos buenos por naturaleza y que la pandemia, además, habría conseguido inculcarnos valores importantes, valores tan fundamentales para la sociedad actual como pueden ser la solidaridad o el sentido común. 
Pero no era así y se comprobó de inmediato que mucha gente sigue tentada a saltarse la cola. Ahora, las personas que se vacunan a hurtadillas, de espaldas al protocolo establecido, las que roban la vacuna a los más vulnerables, las que han abusado de su cargo político o jerárquico, en la iglesia, el ejército, la consejería o el ayuntamiento, deben dimitir o ser cesados de inmediato. Y debemos de obligarles a irse ya, no solo por ser unos corruptos o por su falta de ética y de pudor democrático, sino fundamentalmente porque no son el tipo de personas que queremos como responsables de lo público. Han demostrado que para ellos lo público, lo de todos, está muy por detrás de sus propios intereses. Quitarlos de ahí quizás sea la única forma de ayudar a encontrar una vacuna moral que nos inmunice contra esta pandemia impúdica del sálvese quien pueda que ataca a nuestra sociedad.

El enano y yo

  Dicen algunas de las personas que me conocieron en mis años mozos que yo era guapa. Yo nunca lo pensé. Ni guapa ni fea, todo lo más con &q...