sábado, 30 de septiembre de 2023

Tomárselo con filosofía

    El impacto psicológico que puede producir en el paciente la aparición del cáncer suele ser negativo: sensación de impotencia, de amargura, de tristeza, de aislamiento o de miedo. En mi caso, dicen los médicos y los amigos cercanos, que resulta admirable la forma que tengo de encarar este problema tumoral que ahora me ocupa y, en algunos casos, rematan la conversación sobre esta postura mía diciéndome que soy muy afortunado por saber en estas circunstancias tomarme las cosas con filosofía. 

    No estoy muy de acuerdo. No comulgo con esa idea de que ante un revés inevitable, cuando las cosas no son como a uno le hubiera interesado que fuesen adopte una postura de resignación para afrontarlas, ni que eso signifique que se lo tome con filosofía. Realmente la frase es comúnmente aceptada en nuestro lenguaje habitual, pero eso no quiere decir que sea una frase acertada. 

    Estoy convencido que una postura de ese tipo es producto de una forma de entender la vida, de una manera de afrontar los acontecimientos que la vida te va poniendo delante, pero no tiene nada que ver con la filosofía. Si algo no es la filosofía, es resignación. La filosofía puede ayudar a enfrentarse con serenidad a esos avatares de la vida, pero nunca supone renunciar. La filosofía no tiene nada que ver con tirar la toalla ni con la resignación.

viernes, 29 de septiembre de 2023

Pacificar o incendiar

    Perdido el tiempo Feijóo. Empeñado desde la casilla de salida en ser presidente sin los votos necesarios, ha querido aprovechar el tablero de juego para expandir terror a los cuatro vientos, su discurso del miedo como arma única para evitar que un gobierno frankenstein, filocomunista y proetarra ponga en marcha su estúpido afán conciliador con las corrientes separatistas. 

    Resuenan alarmas de guerra, sobrevuela el desastre, una hecatombe se acerca, Voces airadas advierten que la sacrosanta unidad terrritorial de España se rompe sin remedio desde el instante en que algo huele a amnistía en la lejanía. Cierto es que Sánchez lo tiene complicado pero tiene fe. Cierto es que el encaje legal y constitucional de una amnistía es controvertido por parte de los expertos, pero es la condición que piden Junts y ERC para apoyar la investidura del candidato socialista.

    No parece lo más razonable demonizar al contrario ni pensar que sean la policía o los tanques los que vayan a apaciguar la tensión independentista. Hacen falta otras propuestas, otro espíritu, poner encima de la mesa otras fórmulas más sensatas que los partidos conservadores no están en condiciones de ofrecer, propuestas regeneradoras, conciliadoras, tolerantes, que faciliten el diálogo reposado entre las partes para poder sintonizar en la búsqueda de posibles puntos de encuentro. ¿Amnistía y autodeterminación? Pues habrá que estudiarlo si lo que se intenta es pacificar y no incendiar.

miércoles, 20 de septiembre de 2023

El cáncer, la temperatura y el dios sol.

    No sé si hay que atribuírselo sin más al paso inexorable de las hojas del calendario por nuestra vida o realmente hay otros argumentos que lo justifiquen. En mi caso, quizás tenga parte de culpa la visita reciente que me ha realizado un vecino impertinente llamado cáncer. No lo sé. Lo cierto es que, además de otras muchas pequeñas variaciones corporales y funcionales, algo que ahora percibo claramente es mi mayor sensibilidad a todo lo relacionado con el tiempo atmosférico, con la temperatura exterior, con la climatología y fundamentalmente con el frío. Es como si a mi cuerpo se le hubiera estropeado el termostato y no consiguiese regular, filtrar o protegerse de los vaivenes del termómetro. Ahora la temperatura de mi cuerpo es más baja. Sabido es que los pacientes que nos encontramos bajo un tratamiento oncológico debemos extremar las precauciones y tener especial cuidado de no flirtear en exceso con la exposición solar. Hay que tenerlo presente. 

    En cualquier caso, me han comentado los médicos que estas leves hipotermias que sufro, entre 32 y 35°C, (que suelen  acompañarse de temblores) pueden tener relación directa con la administración de los fármacos que envenenan el cuerpo durante la quimioterapia, pero también se sabe que al ir haciéndonos mayores las cantidades de vitamina D que precisa el cuerpo ya no tenemos la misma facilidad para conseguirlas y hace que vayamos a buscarlas directamente al origen, a la fábrica, al sol. Sin saberlo, esa búsqueda intuitiva de sol nos proporciona bienestar y nos ayuda a mantener un sistema inmune fuerte contra cualquier organismo invasor. No hay que huir del sol pues es imprescindible para nosotros, pero sí mimar su incidencia.

    Ya hace 5000 años los egipcios no tenían más que palabras de agradecimiento y  adoraban a Ra, el dios del Sol, al que consideraban el creador de la vida. Por algo era. ¡¡¡Sabios egipcios!!!

lunes, 18 de septiembre de 2023

Dentro de cien años todos calvos

    Por alguna razón siempre he pensado que la imagen de una persona la conformaba fundamentalmente su alma, su esencia, la forma de afrontar la vida, la ideología, el pensamiento, el lenguaje, la educación, el respeto y las relaciones con el entorno, pero está claro —y ahora lo compruebo— que el aspecto, la vestimenta o el corte de pelo también forman parte de la identidad de los individuos. 

    Sí, claro, dentro de cien años todos calvos. No hay problema, se asume. Lo peor es cuando se concreta y se personaliza el dicho, lo peor es cuando no son cien años sino unas semanas y sobre todo cuando los calvos no son todos sino tú.

    Con la quimioterapia este distanciamiento de la propia imagen dura aproximadamente lo mismo que el tratamiento, pero el cambio es veloz y aunque la persona sabe lo que va a ocurrir, la extrema rapidez así como la manera en que ocurre la pérdida de cabello y vello corporal puede ser traumática.

    Yo me miro al espejo y veo que he perdido mucho pelo, se me cae a puñados, de la cabeza, de las cejas, del bigote y de la barba. No es que me preocupe ni que me haya sentido especialmente orgulloso a lo largo de la vida de mi aspecto con esos atributos capilares, pero me da la sensación de que este bicho me está robando, se está apoderando de parte de mi identidad sin mi permiso. Es verdad que aunque solo lo vea ante el espejo, mi imagen ha envejecido varios años en un trimestre.

    Pero bueno, no hay que dramatizar, gorrita en la cabeza y solucionado.

jueves, 14 de septiembre de 2023

De lo desconocido solo hemos de rechazar el miedo a conocerlo

    Dentro de unos días Feijóo sale a jugar la final de la Champions. Perdedor irremediable no ha tardado en sacar a sus reliquias sacras en procesión para calentar el ambiente y desde hoy mismo convoca ya a sus hooligans incondicionales para que traten de que su rival tampoco gane el partido de la investidura. El fracaso previsible –y reconocido por el candidato– así como la posible aunque complicada reelección de Sánchez, han encolerizado al ala más extrema del PP, avanzando con sus abanderados más potentes, Ayuso y Aznar, hasta la vanguardia de la contienda. El candidato frustrado insiste en su estrategia de deslegitimar a las instituciones del Estado y arremete preventivamente contra el Tribunal Constitucional, además de convocar actos en la calle para eclipsar su derrota anunciada. 
    Previamente lo ha intentado todo. Después de haberse pasado cuatro años llamándole asesino, separatista, filoetarra y socialcomunista con el que había que acabar por el bien del país, ha tratado de camelar a Sánchez para que le aplauda en su paso hacia la presidencia. También ha intentado a la chita callando comprar desde la teletienda y sin ningún convencimiento los votos del golpista fugado Puigdemont. 
    Desgraciadamente éstas son las nuevas armas dialécticas. La razón ya no es lo importante en nuestra toma de decisiones. Hoy los influencers mediáticos buscan éxitos en otros nichos, alejados del debate y del análisis de los argumentos adversarios, Dos de las habilidades estrella que se utilizan son las prisas y el miedo. 
    El prófugo catalanista exige una amnistía por adelantado para empezar a negociar la investidura de Sánchez, sin haberse siquiera frustrado todavía la de Feijóo. La gente salta contra el sanchista Sánchez que quiere vender España a cambio de residir unos años más en la Moncloa. Temen que sea el principio del fin de la España que hizo una, grande y libre el dictador ferrolano. Incluso dentro del mismísimo PSOE lo consideran un precio demasiado alto, sin conocerse ni los términos de la hipotética amnistía que exige el quijote separatista de Waterlóo. 
    Por un lado se habla de una amnistía más que dudosamente asumible dentro de la Constitución, por otro de la necesidad de avanzar en el complicado ajuste del espinoso problema catalanista. Delicado dilema. Difícil de digerir, No es extraño. Por inercia, a la hora de elegir siempre tendemos a aceptar mejor y con mayor facilidad aquello que conocemos y a menospreciar lo que se nos presenta como ajeno. El rechazo a lo nuevo sin un análisis crítico, ese “mejor malo conocido que bueno por conocer”, pone trabas al conocimiento, abre caminos a la decisión irracional. De lo desconocido solo hemos de rechazar el miedo a conocerlo. 
    La necesidad de una encaje estable de Catalunya en el Estado es algo imprescindible, algo que no se puede poner en cuestión. Pero los hechos han demostrado que no parece ser el artículo 155 la forma más adecuada para lograrlo. Sin embargo y pese a quien pese, este sanchismo anticonstitucionalista  con el que hay que acabar, ha logrado con armas menos policíacas  que el Partido Socialista de Cataluña haya sido el partido más votado en las últimas elecciones. Sin tanques.
    Es cierto que el siempre imprevisible y correoso Sánchez ha asegurado –aunque no se sabe cómo– que hay posibilidades de llegar a ese acuerdo que permitiría la formación de un gobierno progresista, pero no es menos cierto que todo el gobierno en funciones asegura que cualquier propuesta tiene que ampararse al abrigo del paraguas constitucional.
    No hay que tener miedo ni prisas. Esperar es de sabios. El resultado lo sabremos cuando el Congreso pite el final del partido.

El enano y yo

  Dicen algunas de las personas que me conocieron en mis años mozos que yo era guapa. Yo nunca lo pensé. Ni guapa ni fea, todo lo más con &q...