miércoles, 16 de agosto de 2023

Cuando 73 años y un cáncer te acompañan

    Cuando uno tiene 73 años y cáncer se asoma al vacío y observa con atención el regalo de la vida. Sí, siempre lo es, pero atontados bajo el paraguas de la rutina solo nos damos cuenta cuando estamos metidos de lleno en la boca del lobo. 
    Es cierto que cuando tienes cáncer aprendes a caminar con soltura y sin prisas por el borde del abismo. Si además tienes 73 años percibes que cada segundo es un mundo nuevo al que te asomas, una eternidad a disfrutar en plenitud sin perder el equilibrio. 
    Cuando uno tiene 73 años y cáncer teme la visita de la parca. Aunque el horizonte siga siendo el mismo ya nada se ve igual. Cualquier paso desacompasado suena a estridencia, a chirriante música tóxica: una diarrea, un catarro o una jaqueca pueden interpretarse como una llamada traicionera al precipicio.
    Al mismo tiempo el cáncer es un gran educador que nos enseña el inmenso valor de cada amanecer o que el tiempo es un caudal milagroso que se escurre sin remedio. Con este maestro sabio aprendemos pronto a leer los gestos apagados, a disfrutar de los rincones escondidos del calendario y a querer con más sentido a las personas que amamos. 
    No, no es poco lo que descubre tu diario cuando 73 años y un cáncer te acompañan. 

1 comentario:

  1. Cuanta razón tienes amigo. Bonitas palabras para describir esa situación que estás viviendo y que sin duda te hará aprender y apreciar nuevas cosas. Seguro sales reforzado de todo esto, además te lo mereces!! Un abrazo

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