domingo, 14 de marzo de 2021

Buscando sentido al momento

Termino de leer El hombre en busca de sentido. Víctor Frankl, psiquiatra, judío y prisionero en Auschwitz, nos cuenta con maestría y detalle el gran revuelo que se generó entre los reclusos en el siniestro campo de concentración cuando se extendieron las expectativas de ser liberados en las Navidades de 1944. Llegado el ansiado momento pero no la liberación, las decepciones llevaron a muchos prisioneros a lanzarse contra las alambradas, a buscar la muerte por desesperación. Desgraciadamente no supieron nunca que la libertad les esperaba unas semanas más tarde. 
Es peligroso crearse muchas expectativas. La incertidumbre, la inseguridad, el riesgo, nos generan intranquilidad pero hay que asumirla. Es más fácil vivir con resultados preconcebidos, con metas cercanas, sabiendo cuándo y cómo van a ir bien las cosas. Por ello, para evitar esas dudas respecto a lo que está por venir nos creamos expectativas, nos fijamos un resultado que nos convenga, una cima reconocible, un plazo asumible, así nos tranquilizamos y superamos nuestra inestabilidad emocional. Pero ahí está el gran error. De ahí surgen las decepciones. 
Todos estamos deseando que se acabe esta situación extraña, que se vaya de una vez esta maldita pandemia que nos ha provocado tanto dolor, tantas tragedias y tanto miedo. Pero tampoco conviene generar demasiadas expectativas para ahuyentar los temores. Es lógico tener esperanzas de que las cosas se solucionen, pero no conviene prefijarlas, no debemos establecer una fecha concreta ni imaginar el aspecto de la nueva realidad que nos espera porque, de no cumplirse, caeremos en la frustación. Vamos a mantener la esperanza de que la vacuna nos libre de esta pandemia horrible, pero no nos apuremos, no fijemos fechas, no dibujemos de antemano cómo será nuestra alegría, no pongamos todavía sonrisas a los rostros que queremos abrazar, ni concretemos los lugares que ansiamos visitar. Tengamos confianza y sigamos disfrutando día a día de lo que tenemos, pero no caigamos en el error de depositar nuestra felicidad en algo que no depende de nosotros.

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