viernes, 21 de junio de 2019

Mi primera novia de verdad

Mi primera novia de verdad se llamaba Nana. Nos queríamos mucho y muy castamente. Teníamos 15 años y nuestro romance no consiguió aguantar el envite que supuso para la pareja el que yo al poco tiempo abandonase Lugo para irme a estudiar a Madrid. Diariamente y antes de que diesen las diez la acompañaba hasta su casa en la Ronda, pero la dejaba siempre antes de llegar al portal. Teníamos miedo de que nos viese su hermano, Carlos, unos cuantos años mayor que ella, policía y guardián del buen orden familiar. Vivían en una casa estrechita de tres plantas, cerca de la Puerta de San Pedro. Un beso pudoroso nos despedía en la esquina, donde estaba el bar Lugo, un lugar de tertulia frecuentado por artistas e intelectuales locales. En aquel entonces todavía había muchas casas adosadas a la muralla romana. Tendrían que transcurrir unos cuantos años antes de que la operación Muralla Limpia consiguiese liberar definitivamente el magnífico monumento romano lucense de las edificaciones que habían crecido a su costa. Hoy se ha puesto delante de mí esta foto del año 1972, en la que se aprecia el derribo de la casa de Nana, mi primera novia de verdad.

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