miércoles, 1 de enero de 2020

¿Apuramos o disfrutamos?

Aunque no sea nada fácil, para este año que acabamos de estrenar tengo el firme propósito de  luchar contra la tiranía de las prisas, no quiero en 2020 seguir llevando una vida superficial. Desgraciadamente estamos dedicados a apurar milimétricamente los minutos en vez de dedicarnos a vivirlos y no nos damos cuenta de que la velocidad que imprimimos a nuestras vidas en modo alguno las hace mejores. Aceleramos para llegar antes al siguiente semáforo, que está en rojo. En síntesis, nos han engañado, nos han hecho acelerar nuestra vida para acortarla. Parece como si tuviésemos que llegar deprisa a la muerte y nos olvidamos de que no se va a escapar, siempre nos espera, no hay que apurarse. En las sociedades occidentales de hoy el tiempo hay que espesarlo, tenemos que llenarlo de tareas sin darnos cuenta de que con ese abarrote, con esa espesura, nos estamos negando la posibilidad de disfrutarlas porque no disponemos del tiempo que hace falta para paladearlas, para sacarles el jugo, para estar con ellas. Es una paradoja dramática: Generamos muchas más actividades para que nuestros días no transcurran vacíos, para llenar nuestras vidas de intensidad y con ello lo que realmente estamos haciendo es negarnos la posibilidad de dedicarles el tiempo que hace falta para disfrutarlas y por tanto para disfrutar de la vida. Me niego. En 2020 voy a dejar de andar deprisa para llegar a ninguna parte, voy a apurar menos y así poder escuchar mejor cómo pasa el tiempo. ¡Feliz Año!

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