martes, 24 de marzo de 2020

Miedo e ideología


Este bicho le va a dar la vuelta al mundo. Con facilidad pasmosa. Como a un calcetín. Cuando salgamos del encierro posiblemente ya no tenga mucho que ver con aquel mundo que conocíamos. Mucha gente se está enterando ahora de que hace tiempo el patio de su casa ha dejado de ser particular y que lo de la aldea global era algo más que un dicho. Todos dependemos ahora de todos y este planeta ya no es un conjunto de terrenos independientes en los que cada cual es dueño y señor para hacer lo que le venga en gana. Este planeta es cada vez más la casa de todos y como tal hay que empezar a tratarlo. Requiere del cuidado colectivo. Lo que no ha conseguido la poderosa Conferencia de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático para disminuir las emisión de gases de efecto invernadero, lo está consiguiendo un bicho minúsculo, ridículo, insignificante. La pandemia ha revuelto los convencimientos aislacionistas y ha zarandeado las rigideces ideológicas. El atrevido bichejo que nos amenaza se planta con descaro ante el todopoderoso Trump para decirle a la cara que cambie de táctica porque ante él no le va a servir de gran cosa ese muro fronterizo con el que se pretende proteger. Un enano entrometido ha hecho que la Italia en la que hace cuatro días el proteccionista y antiglobalizador Salvini acorralaba insolidariamente en su barco a los emigrantes del Open Arms que escapaban de la guerra y el hambre, ahora solicite el desembarco de médicos comunistas cubanos para que le ayuden a intentar escapar del maldito virus que les quiere matar. Se transforman los discursos, se unifican los criterios. Las palabras del vicepresidente del BCE y exministro popular de Economía, Luis de Guindos, a favor de una renta mínima de emergencia para evitar los efectos de la crisis entre la población más vulnerable, podrían atribuirse al podemita Pablo Iglesias cuando hace unos días pedía en el Congreso la aprobación de un ingreso básico garantizado para todos los hogares. También resulta curioso que por culpa o gracias al Covid-19 oigamos cómo buena parte de los responsables políticos que ayer promovían la aplicación de recortes en la sanidad pública, manifiesten ahora la necesidad de fortalecerla. El coronavirus está cambiando nuestras vidas, transforma los planteamientos, acerca criterios contrapuestos, nos iguala. Quizás el miedo sea más poderoso que la ideología.

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