domingo, 10 de julio de 2022

La burundanga del móvil

    Ayer me he dado cuenta. Al fin he encontrado la causa de mi malestar reciente, la razón por la que no estoy de acuerdo conmigo mismo, el porqué de mi cabreo permanente: En el móvil tengo un virus-camello, un desaprensivo virtual que no hace más que acuciarme, empujarme, incomodarme a todas horas para que compre mierda. Que contestes ya al WhatsApp, que hoy no has andado lo suficiente, que te ha llamado tu cuñado, que no has entrado hace tres días en Facebook, que este jueves están de rebajas en el centro comercial, que tu ex ha colgado otra foto en Instagram…. No me deja respirar, no tengo tiempo para nada, me está creando una dependencia total. Estoy permanentemente cabreado porque de un tiempo a esta parte percibo que ya no tengo ocasión de estar solo ni me encuentro a gusto conmigo mismo o con otras personas que merecen mi atención, por culpa de estas dependencias virtuales. 
    Estoy intoxicado. Ya no tengo ninguna duda de que los móviles vienen con troyanos camuflados que nos roban parte de nuestras esencias. Sin darnos cuenta se apoderan poco a poco de nuestra vida. Al final nos anulan la voluntad y no sabemos negarnos al encanto nocivo de las nuevas aplicaciones que nos ofrecen. Los móviles limitan radicalmente esa maravillosa oportunidad de desperdiciar nuestro tiempo cuándo y cómo lo creamos oportuno, sin angustiarnos ni sentirnos culpables. Debería de enseñarse en los colegios el riesgo que se corre aceptando la droga que nos ofrecen los móviles en pastillas apps. Todas llevan burundanga camuflada que reduce la voluntad de las personas que están bajo sus efectos.

jueves, 23 de junio de 2022

En favor del aburrimiento

"Mamá, me aburro". No lo queremos oír. Como sea hay que ahorrarle a los niños ese trago amargo. Nuestros hijos tienen que ser felices. Que se diviertan. Y les lanzamos de inmediato un cable para que salgan del pozo: "Coge la tablet o ponte una peli". Craso error, les estamos impidiendo estar consigo mismos, entenderse, discurrir. Deberíamos de enseñarles desde pequeños a aprender a perder el tiempo. Aburrirse es muy sano. Aburrirse significa etimológicamente escapar del estremecimiento, huir de las conmociones. Y eso es precisamente lo que necesitamos para percibirnos, es la situación que tendríamos que propiciar  para que nuestro cerebro nos hable, para que nuestro corazón se decida a ser nuestro amigo. La tranquilidad es imprescindible para poderlos escuchar. Es muy importante que dispongamos de ese momento en el que en teoría no hacemos nada. Si no estamos con nosotros, sin tareas, en silencio, atentos, aburridos, difícilmente podremos percibir sus susurros, sus sugerencias, sus insinuaciones. Si nos pilla distraídos perderemos la oportunidad de descubrir un camino, de iniciar una aventura, de recibir un mensaje interesante, algo que nos podría cambiar la vida. Y quizás ese nuevo enfoque fuese para bien y para siempre.

miércoles, 8 de junio de 2022

Cuidado con los bajos fondos

La misión era ciertamente delicada aunque poco peligrosa. Un intruso sospechoso se había atrincherado en una esquina del riñón izquierdo y amenazaba con llevar a cabo una masacre. Lo mejor en estos casos, lo que aconsejan los cánones, es proceder a su embolización aunque ya en el desarrollo de la operación nos dimos cuenta de que no era necesario. Con una arterioriografía bien diseñada comprobamos que en su ubicación no podía recibir apoyo sanguíneo externo y terminaría por rendirse. Caso cerrado, operación concluida. Celebramos con alborozo el éxito de la intervención. Cuando nos replegábamos con el liberador parte médico de alta en la mano, una inesperada avalancha prostática nos ataca por la espalda y sin darnos tiempo a reaccionar se hace por sorpresa con nuestra uretra. Una violenta obstrucción urinaria se desata al instante. Estamos perdidos, no hay salida, la situación es tensa. No tenemos más remedio que pedir refuerzos. Cuatro audaces enfermeras bien armadas y un diestro urólogo acuden en nuestra ayuda. Realizan un estratégico sondaje de emergencia que nos libera de la angustiosa presión enemiga. Por suerte salimos esta vez airosos de la barriobajera emboscada prostática, pero está claro no se puede bajar la guardia. A estas alturas hay que andar con mucho tiento cuando uno tiene que moverse por los bajos fondos. 

jueves, 5 de mayo de 2022

La educación y la capacidad de inventar

    Releo "La fragilidad del mundo" y me vuelvo a tropezar con un párrafo que iba buscando, porque ya en la primera lectura me dio la sensación de que me reafirmaba. 
    “No estamos educados cuando hemos adquirido determinadas competencias sino cuando nuestra relación con el mundo, con los otros y con las cosas resuena, cuando es relevante, cuando resulta estremecedora, cuando vibra, cuando somos capaces de emocionarnos con lo que leemos, con lo que miramos, con lo que hacemos”.  
    Me gustan, me identifico totalmente con ellas y me apropio de estas palabras del filósofo catalán Joan-Carles Mèlich. Siempre he pensado que la educación debería asociarse a la capacidad de inventar, de discurrir, a la necesidad de afrontar lo nuevo, de reaccionar ante lo que nos encontramos por sorpresa a la vuelta de la esquina.  

miércoles, 20 de abril de 2022

El alma de las cosas

    En el prólogo de "Fotos escritas a mano. El lenguaje de la imagen", Jesús Trello, un arqueólogo sabio que dedica su vida a hablar con las piedras decía que yo, con mi cámara, conectaba con el alma de las cosas y la retrataba, un piropo exagerado por el cariño que me tiene, pero sin duda el mayor halago que se le puede hacer a cualquiera. Acercarse a las cosas y despertar su esencia es propio de los dioses. En el mundo de las prisas tendemos a reducir las cosas a simples objetos, utensilios que manejamos a nuestro antojo según su utilidad, bienes materiales cuyo destino no es otro que ser sustituidos por otros con mayor pragmaticidad cuando llegue el momento. Estamos perdiendo la posibilidad de disfrutar de la importante carga inmaterial de las cosas materiales. No hay duda de que esos objetos de los que nos rodeamos están cargados de resonancias personales, familiares y sociales que por desgracia tendemos a ignorar. Por mucho que ese dios adorado llamado dinero nos incite a menospreciar la resonancia afectiva de las cosas, por mucho que quiera reducir su valor a su precio de mercado y por mucho que nos invite a desposeerlas de su singularidad, las cosas tienen alma.

sábado, 2 de abril de 2022

Lo que la foto dice y lo que quieren que diga

Las fotos que acompañan a los textos contribuyen a la interpretación de los mismos. 
Muchas veces el emisor busca provocar una interpretación falsa por parte del lector. 
Esto se llama manipulación. 


viernes, 11 de marzo de 2022

Putin, Valle Inclán y el reverso del verso

    No puede pretender Putin que sea el miedo al coronavirus el que fuerza esa distancia esperpéntica con su contertulio Macron. La imagen nos recuerda a Valle Inclán y nos hace reflotar ese término con el que el escritor gallego deforma la realidad recargando sus rasgos grotescos y absurdos. Esa mesa de madera y larga como la nariz de Pinocho es una burla grosera, una caricatura de acuerdo que pone sobre el tapete la intención última del hierático espía ruso. Nada que ver con un ansia de acercamiento entre posturas distantes o con un interés por el diálogo. Lo que evidencia la esperpéntica puesta en escena es que detrás de las palabras, sean las que fueren, hay una distancia insalvable entre Putin y el mundo, un deseo palpable de ignorar al de enfrente, de ridiculizar cualquier esperanza. 
    Días antes de empezar a bombardear Ucrania, afirmaba con sarcástica ironía que se iban a realizar  maniobras con misiles balísticos y de crucero para comprobar el estado de forma de las fuerzas militares y verificar la fiabilidad del armamento. Ese era el discurso, el verso inocente del mandatario ruso pero, como en Valle Inclán, detrás de lo bufo, de lo grotesco, de lo cómico y lo absurdo se vislumbra siempre una situación dramática. El reverso del verso escondía un bombardeo indiscriminado de desgracias, una lluvia de terror sobre todos los que no se arrodillen al paso del amo. Tan trágicamente esperpéntico como afirmar que su decisión de cubrir el mundo de cadáveres es un acto de amor a la humanidad, 

En el fondo soy una privilegiada

  Acabo de comprobar que tengo abandonado al viejo loco desde diciembre de 2024. ¡No me lo puedo creer! Pues sí, abarco demasiado; todavía n...