lunes, 12 de febrero de 2024

Escribir, ¿para qué?

    Recupero casualmente una agenda del año 1967 en la que apuntaba una serie de cosas que me sucedían entonces, a mis 17 años, en relación con mis amigos, con mi primera novia de verdad, con mi estado de ánimo o con mis estudios. Desde siempre he tenido la tentación de escribir y es cierto que, aunque uno escriba sobre naturaleza, sobre deporte o sobre ciencia, lo que se plasma está en relación con las tripas del autor. 

    Creo en la escritura, creo que siempre es bueno parar el reloj un rato para dedicarlo a intimar con uno mismo. Escribir es terapéutico, es una introspección. Sirve para meditar, para reflexionar sobre todo aquello que nos ocupa, para ordenar nuestra ideas y para conocernos mejor. Yo escribo para saber qué pienso. Tanto la escritura como la relectura de lo ya escrito nos abren caminos nuevos e incluso nos brindan la  oportunidad de modificar nuestra forma de actuar hasta cambiar el sentido de nuestras vidas. Resulta curioso concluir que somos como somos según lo que hayamos escrito. 

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