domingo, 16 de junio de 2024

Feliz cumpleaños Papi

 

Feliz cumpleaños Papi/Josito. Me lo acaba de recordar Delia: ¿No es hoy el cumpleaños de Papi? Yo inmersa en terminar el viejo loco anterior había olvidado que si la Parka no nos hubiera hecho la puñeta, hoy, 16 de junio, cumplirías 74 años, un chaval. ¡Qué putada! Con la de cosas que querías hacer. Siempre decías que no te iba a dar tiempo a hacer todo lo que te apetecía:  volver a África, conocer el centro construido por Rodolfo gracias a tu gran estilo para hacer un agujero en los bolsillos de tu multitud de amig@s. Querías seguir escribiendo, fotografiando, haciendo exposiciones, compartir momentos de charla, pan y vino con todos tus amores, pero la democrática muerte fijó sus crueles ojos en ti y a pesar de que nos batimos con ella con todas nuestras fuerzas, nos ganó la partida.

Como regalo de cumple te diré que hoy estoy en Granada con Delia y Adri. La disculpa un ballet en los impresionante Jardines del Generalife. Fue ayer noche y me pasé toda la actuación llorando, diarrea lacrimógena le llamo yo. Un entorno maravilloso, Delia totalmente subyugada por la grabación musical de la ORCAM (Orquesta y coro de la Comunidad de Madrid), no pestañeaba. A mí me empezaron a caer las lágrimas, era tu cumpleaños y yo estaba allí sin poder coger tu mano y sentir como jugueteabas con mis dedos. 

 Recordaba otros momentos similares, cuando íbamos a ver bailar a Delia o a Mireia. Se agolparon en mi mente multitud de recuerdos mientras el aristócrata James se dejaba seducir por una etérea Silfide. Me acordaba de las actuaciones de danza en el desaparecido Teatro de Madrid, en el que tantos buenos espectáculos hemos disfrutado los dos juntos. Al teatro también le cazó La Parca. Todo lo bueno acaba por esfumarse, y lo malo también. Menos mal.

Hoy hemos comido en La Zubia, en la preciosa casa de Asun y Ricardo y hemos brindado los tres por tu 74 cumpleaños.  La verdad es que me gusta la madre de tus hijos, es acogedora, cariñosa y jovial. He estado veces contadas con ella; la primera con motivo de una operación de oído que le hicieron a Delia y vino a Madrid para estar con ella. Lógico. Previamente me lo comentó. "Quiero dormir con ella en el hospital. ¿Te importa?" Solo faltaría. Ella era y es su madre, siempre lo tuve claro. Esa primera vez estuvimos un largo rato charlando en el bar del hospital y me pareció una mujer muy atractiva, no solo por su físico que también sino por su forma de comunicarse conmigo. Creo que no la volví a ver hasta la primera comunión de Delia, que realmente ahora no recuerdo si fue antes o después de la operación. Hablé una vez por teléfono con ella y seguí sintiendo una corriente de empatía.

Ahora tenemos más trato. Como autodenominada jefa de prensa de mi marido decidí un día preguntarle a Adri qué le parecería a su madre si le pedía ayuda para encontrar sala de exposiciones en Granada para tu exposición fotográfica "Enfocando a la mujer silenciada". A Adri le pareció bien, la llamó, me la pasó y empezó nuestra pequeña gran relación. Yo siempre pensé que ella como artista, feminista y profesora de Bellas Artes, vería tu exposición, más como una obra fotográfica reivindicativa con la precaria situación  de las mujeres en el mundo, que como un trabajo de su ex. Creo que para ella eso debía ser secundario, al menos eso me decía mi intuición femenina. Y creo que acerté. 

Hoy hemos comido Adri, Delia, Alberto y yo en su preciosa casa. Es la casa de unos artistas, con grandes cuadros de ella y de él adornando las paredes. Fue una comida familiar en la que estaban gran parte de los integrantes de este variopinto clan familiar: Asun y Ricardo, sus hijos, Delia, Adrián, Eva y Jorge; sus nietos, Alejandro y Elvira y por otra parte, Mario el novio gallego de Eva, Alberto, pareja de Delia y yo la reciente viuda del primer marido de Asun. A mí me gusta que la vida a veces sea así y que aquellas personas con las que en algún momento por unos u otros motivos hubo desencuentros, finalmente encuentren, si los hay,  puntos de unión, detalles que hacen que ese hombre o esa mujer que nos ha robado la muerte esté de alguna manera presente en medio de este peculiar grupo formado por padres, abuelos, hijos, nietos y allegados. Esto te confirma que las cosas, sobre todo cuando son autenticas tienen la capacidad de transformarse, pasar del amor al odio o viceversa, acercarte un poco al sentir de aquella persona que no tenías claro cómo y por quién latía su corazón. 

Lo cierto es que me encontré a gusto. Quizás esta situación no se habría dado si tu estuvieras aquí, o a lo mejor se daría pero un poco más tarde, cuando las fotos de las mujeres invisibles acabaran por acercar desde la serenidad que da el paso del tiempo a dos personas que en su día se amaron. Es posible que yo sea una romántica sin remedio. Recuerdo una vez que vino Asun a casa a recoger a Delia y yo, no sé por qué se lo conté a tu madre, un comentario trivial, supongo. "Ten mucho cuidado Lola, José estuvo enamoradísimo de Asun y donde hubo siempre queda". Yo no le dije nada porque entre el pensamiento de aquella buena mujer y el mío había una distancia inabordable, pero pensé que me daba igual; estaba bastante harta de que toda la gente de tu entorno, tú el primero, me hablarais  de la pareja de ensueño que formabais, recuerdo una persona que un día me dijo que no entendía que teníamos tú y yo en común, mirándome como si yo fuera un mosquito. Yo luchaba porque las lágrimas no dejaran ver mi inseguridad. "Bueno, los dos sois gallegos"sentenció aquella gilipollas.Yo, como me suele pasar en estas situaciones me quedé bloqueada. Menos mal, porque de haber seguido lo que me pedía el cuerpo le habría dado una morrocotuda patada en la entrepierna.  Pero no lo hice. Hoy me alegro, no por su chichi sino por mí, por no haberme puesto a la altura de una cucaracha. 

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