viernes, 14 de enero de 2022

Un máster ayuda mucho

Alberto Garzón dice en The Guardian que las macrogranjas “contaminan la tierra, contaminan el agua y luego exportan la carne, de peor calidad, de estos animales maltratados”. 
No es fácil pero, a partir de estas palabras, Pablo Casado consigue deducir la miseria de la ideología del ministro de Consumo, "una ideología política que está en el Consejo de Ministros porque Alberto Garzón es el líder del Partido Comunista español”, que intenta "intervenir en los hábitos y en la economía familiar", al decir a los españoles que coman menos carne y a los ganaderos "que tienen que cerrar sus explotaciones”, lo que le lleva a concluir que Sánchez debe cesar inmediatamente al ministro porque no hay precedentes de un Gobierno que hable mal de su país, como lo hace Garzón. No todos estamos capacitados para extraer conclusiones tan afinadas del texto pero hay que recordar que Casado tiene un máster de la Universidad Juan Carlos I que quizás le faculte para extraer estas conclusiones. Lo que no está muy claro es si el máster que hizo el presidente del PP era en Derecho Político, en Gestión Avanzada de Bulos Impensables o en Nociones de Psicología Atolondrada para Políticos Desesperados.

domingo, 9 de enero de 2022

La necesidad de no verlo claro

    Me da mucho miedo la gente que no duda. Rechazo a los que tienen la fórmula mágica para resolver cualquier problema, a los categóricos, a los que saben siempre lo que hay que hacer para ganar el partido de fútbol, para acabar con las ansias nacionalistas de los catalanes o para solucionar definitivamente la crisis pandémica del coronavirus. Pánico es lo que me dan. 
    Hoy, en nuestra sociedad, no se se ven bien las dudas, todo el mundo está seguro de estar en posesión de la verdad, de conocer el truco para solucionar el problema. No se puede titubear, requerimos certezas, seguridad, solidez; hay una necesidad enfermiza de tenerlo todo claro. Es verdad que tener las cosas claras muchas veces es una suerte o una virtud, pero en la mayor parte de las ocasiones es un indicador de la estupidez del que asegura tenerlas. Ni un profesor, ni un político ni un médico se atreven a manifestar abiertamente su incertidumbre, sus dudas acerca de la mejor forma de afrontar una situación, de cómo salir del embrollo, aunque lo más probable es que las tenga. Si algún responsable deja entrever, aunque sea  mínimamente, que algo no lo tiene claro o que está indeciso, nos lanzamos a su cuello por incompetente (“Este es un enchufado, no tiene ni idea, no sé qué hace ahí”). 
    Tener dudas antes de tomar una decisión es lo más inteligente. Hay que ser más humildes y asumir la fragilidad de nuestros conocimientos. No verlo claro no solo no es un vicio sino que es una virtud. Lo inteligente es dejar de pensar que lo sabemos todo sobre cualquier aspecto de la ciencia, la política o el fútbol. Únicamente así la vida nos puede sorprender con otras realidades que ni siquiera creíamos que pudieran existir. Gracias a las dudas quizás descubramos algunas soluciones maravillosas en las que ni siquiera habíamos pensado porque la ceguera que nos producían nuestras certezas nos lo impedía.

lunes, 3 de enero de 2022

Mis cándidos terraplanistas

En el fondo me hacían gracia los terraplanistas. Lo reconozco. Era gente cándida, entrañable, incrédula, despistada, que no quería admitir la evidencia, bien por ignorancia o porque no le convenía. A fin de cuentas, su discurso consistía en contar a los cuatro vientos su descubrimiento –una gran mentira de la que estaban convencidos– y divulgarlo para que los demás pudieran disfrutar de su interesante hallazgo. Los incautos seguidores de estas fábulas son muchos millones, apoyados en discursos paternalistas y vídeos que demuestran científicamente que la Tierra es plana, que Elvis sigue vivo escondido en algún lugar del planeta o que la Luna que abordaron Armstrong, Aldrin y Collins era un decorado de la Metro Goldwyn Mayer. 
Pero ahora surgen quienes utilizan a toda esa gente inocentona para hacer el mal. Los antivacunas están matando a mucha gente usando como correa de transmisión a todas esas personas fantasiosas, a las que les dicen que la vacuna lleva un chip con el que nos van a controlar a todos, que no es segura, que dentro de un par de años los vacunados morirán en masa, que el coronavirus no existe o que las vacunas son cosa del Bill Gates para apoderarse del mundo. Y como se lo creen, porque les hace falta creer en algo, se ponen a advertir a todo su entorno de esos peligros. Quieren ayudarnos, salvarnos la vida. Desgraciadamente los que van por ahí arengando a las masas en contra de la vacunación no son gente cándida ni entrañable son desalmados movidos por intereses políticos que quieren ganar gente para su causa. Casualmente son los mismos convencidos de que los inmigrantes son asesinos en potencia, los que niegan el cambio climático o la existencia de la violencia machista. Saben que tienen un nicho de mercado inmenso y fácil para captar votos entre los cándidos terraplanistas. Aquella buena gente que decía que la Nasa nos mentía, aquella gente inocente y despistada, hoy engrosan en masa las filas de la ultraderecha. 

martes, 28 de diciembre de 2021

Aprendiendo a pensar

Ahora, una vez que la velocidad del mundo externo disminuye, una vez que vuelve la luz a iluminarme, descubro que la insolente hemorragia que me embistió por detrás llegó a producirme un shock hipovolémico que ha estado a punto de conseguir arrastrarme al abismo. Un detalle espeluznante que roza la tragedia pero que no altera para nada el equilibrio. Impresiona, pero no descompone. Por suerte, golpe a golpe he ido aprendiendo a pensar. Verso a verso la vida me ha ido enseñando. Aprender a pensar no significa otra cosa que ejercer un cierto control sobre qué piensas. Esta asignatura fundamental te enseña a ser consciente, a estar en alerta permanente para no despistarte con lo que pasa y así prestar suficiente atención a por qué pasa lo que pasa. A partir de ahí puedes escoger de qué manera construyes el sentido que pretendes para tu vida según las experiencias que vives. En el fondo lo único importante en la vida es saber mirarla de frente para comprender nuestra realidad, escucharla en silencio sin que nos nuble el entendimiento la velocidad a la que se mueve el entorno.

domingo, 26 de diciembre de 2021

Volver a vivir

Me recuesto en la cama, cierro los ojos, dejo el libro y me pongo a pensar en lo que había pasado. Había perdido el conocimiento al llegar a urgencias. Entre la niebla oigo gritos, voces que sobresalen. Una enfermera me levanta los pies, otra me sujeta la cabeza y me habla. No entiendo nada. No sé qué pasa. Me voy recuperando. Poco a poco recobro la luz. Me siento mejor.  Tras dos días recolocándome en la UCI me suben a la habitación. Me siento aliviado. Anteayer me quitan la sonda y todo el cableado de los brazos. Me siento libre. Ayer empecé a tomar alimento y pude caminar por el pasillo. Me siento animado. Hoy mi vista se para distraída en el libro que desde que estoy aquí duerme desapercibido en la mesita al lado de mi cama. Hoy lo cojo. Al momento me doy cuenta de que mis ojos discurren alegres por las páginas, que mi ánimo disfruta entusiasmado correteando entre las líneas de texto. Mi mente vuela deprisa. Entonces, solamente entonces, me doy cuenta de que ya estoy vivo otra vez.

miércoles, 8 de diciembre de 2021

Somos muchos

Por grande que sea el recipiente si lo seguimos llenando indefinidamente llegará un momento que ya no cabrá en él nada más. Y en la Tierra ya no cabemos. El crecimiento de la población es vertiginoso y en consecuencia el mundo se nos ha quedado pequeño. Aunque el tema de la cuestión demográfica, en términos de sobrepoblación, sea un asunto políticamente casi intratable, el descenso demográfico de la cantidad de homo sapiens a menos a medio y largo plazo, por las buenas o por las malas, es imprescindible. La medida más efectiva de control demográfico es también la más deseable: aumentar el control de las mujeres sobre sus propias vidas, en especial mejorando el acceso de las niñas pobres a las oportunidades educativas.

viernes, 3 de diciembre de 2021

La ignorancia como arma política

En las sociedades primitivas era la fuerza la que sometía al rival. Con el racionalismo la razón se convirtió en el arma poderosa para salir victorioso en una confrontación. En la actualidad son otras las herramientas que se imponen para ganar batallas. Curiosamente, en la sociedad mediática ha dejado de ser cierto que el que tiene la información tiene el poder. Hoy el gran objetivo es generar desinformación. Esa es ahora la nueva clave. Se buscan expertos en agnotología, esa curiosa ciencia que estudia la producción y la estrategia de la ignorancia como arma ideológica. Convivimos con una inflación galopante de fake news. Si te lo crees, estupendo. Si no te lo crees ya te cansarás de intentar comprobar su hipotética veracidad. Es la nueva educación en la ignorancia. El truco consiste en generar dudas de credibilidad, conflictos de identidad, sembrar confusiones, incertidumbres, recelos de todo tipo para que sea el propio individuo el que renuncie, el que se inhiba, el que termine aceptando como válidas las tesis que ofrece el más simpático o el más ocurrente, no las que consideraría más sensatas, más convincentes o más razonables. Cuanto más desorientados más sumisos.

En el fondo soy una privilegiada

  Acabo de comprobar que tengo abandonado al viejo loco desde diciembre de 2024. ¡No me lo puedo creer! Pues sí, abarco demasiado; todavía n...