Disfruto ahora con Manuel Rivas. De muchos autores me gusta lo bien que escriben lo que sienten, pero del afilado coruñés admiro sobre todo lo bien que siente lo que escribe. Convencido de que cada época queda definida por una manera de hablar, en "Aquí nadamos en la ambulancia" Rivas desmenuza con ingenio el modo de hablar actual y concluye que su carácter dominante es el lapsusianismo, la abundancia de disloques lingüísticos. También en esto Rivas hila fino. Es cierto que los medios de comunicación y las redes sociales nos muestran a todas horas los zarandeos, los traumatismos e incluso las puñaladas que se propinan constantemente al idioma. Yo creo que la medalla de oro a la Antológica Metedura Lingüística de Pata se la daría el público a Sofía Mazagatos por la admiración que ya hace tiempo declaró hacia "los toreros que están en el candelabro", si bien otras perlas de la otrora miss televisiva podrían disputarle el trofeo. Su trajinado "suelo de fornica" no se queda atrás en el ranking y el que estuviera "tomando clases de adicción" tampoco es un gazapo menospreciable. Así mismo podrían aspirar al podio de los deslices trabucados "la redundancia magnética" que le hicieron en su día a Malena Gracia o el horrible dolor que le produjo el "cólico frenético" a Terelu Campos. Un puesto de honor en la final lo lograría también la ilustre e ilustrada Esperanza Aguirre aunque reconoció que "no había leído nada de Sara Mago" y otro sería para Antonio Carmona, aunque el de Ketama todavía "no sabía si era niño o niña porque no le habían hecho la coreografía". Por milésimas se quedó fuera Rocío Jurado. Desgraciadamente el día de la prueba "llovía mucho, parecía el Danubio universal", por lo que no consiguió la clasificación. Lance Amstrong resultó descalificado. Según Sara Carbonero, confesó que "se había hecho transferencias de sangre". Con buena marca pero sin diploma tuvieron que conformarse Ricardo Bofill hijo, con su "barril de los recuerdos" y Yola Berrocal que "era la hormiga negra de la familia". Por edad no pudo concursar Carmen Sevilla, aunque estaba convencida de que "a pesar de ser mayor no pertenecía al Parque Jurídico". La cantante aprovechó la ocasión para enviar un saludo a Rosario Flores, "que lleva en los gérmenes el arte de su madre". Sin opción alguna terminaron la prueba Nicolás Maduro, tras pedir que "le revisen el pecho con un telescopio", George W. Bush que tendrá que "tomarse tiempo para restaurar el caos" y Mariano Rajoy por no "conseguir la confianza de los inversobres".
Un rincón amigo en el que ir soltando pensamientos variados, desvaríos circunstanciales y otras tonterías mil, al objeto de ahorrame la pasta gansa que, de no ser por este refugio, tendría que pagarle al psiquiatra
viernes, 20 de agosto de 2021
sábado, 14 de agosto de 2021
Buscando rincones a la filosofía
Creo que nunca llegué a ser un alumno brillante pero, tanto mis profesores como mis padres decían que era un buen estudiante. La única asignatura que suspendí en seis años de bachillerato fue la Filosofía. El huesudo Pepito Gayoso quiso estar a la altura de su tío don Froilán (que además de cura, catedrático de latín y director del instituto era el terror de los alumnos) y se empeñó en calificar con un injusto 4 el buen examen final que hice comentando el mito de la caverna de Platón. Nunca me perdonó que le hubiera pasado el examen a un compañero (al que, por cierto, aprobó).
A pesar de que mi vida ha ido circulando por otros derroteros académicos, cada vez que hoy levanto una piedra encuentro más sentido filosófico a la vida y voy ensanchando su contenido, que ya abarca todo lo que nos ayuda a comprender el valor de lo que no tiene precio. La verdadera amistad, el amor incondicional, los placeres, el embrujo del arte o la belleza íntima del ser humano. Quizás es filosofía la que acentúa nuestro interés por entender el mundo. Aprecio cada vez más la importancia de la mirada filosófica y la extiendo por los rincones más insospechados porque pienso que ayuda a valorar el peso de todas esas cosas importantes que no cotizan en la bolsa de los mercados de consumo.
sábado, 7 de agosto de 2021
Las apariencias engañan
Hace años recopilo todo el papel que se acerca a mi entorno cercano para reciclarlo en el contenedor correspondiente. Por otro lado y por suerte nunca me ha gustado desprenderme de los libros y los he mantenido a mi lado. Incluso doy cobijo estable a aquellos que nunca me han tentado. Uno de los que sin razones ha conseguido aguantar el paso del tiempo a mi lado es Mujer en el baño. Aunque le he pasado la mano por el lomo en ocasiones, jamás se me había pasado por la cabeza irme a la cama con esa mujer. La imagen, de viñeta de cómic pulcramente erótico, tan pop, tan publicitaria, no me excitaba lo más mínimo. Siempre me había hecho intuir una relación intrascendente, una velada sin emociones a su lado. Pensaba que mi interés caminaba por otros derroteros. No acababa de encandilarme aquella chica que me sonreía insinuante desde la bañera. Por casualidad un día nos miramos. Por lo mucho que admiro a mi paisano Manuel Rivas, porque desde que estoy jubilado camino más despacio por la vida y porque al pasar a su lado me susurró algo al oído, me he sentado esta tarde con ella y he descubierto una joya que me ha despertado los sentidos. ¡Qué fácil, qué sugerente y cuántas cosas me ha enseñado sobre mí mismo esta Mujer en el baño! Una de ellas importante es que no debemos juzgar a nadie por su aspecto.
miércoles, 16 de junio de 2021
De cumple
Hoy cumplo setenta y uno. Son muchos ciertamente, tal vez una barbaridad, pero es un número bonito y me encuentro bien, casi diría que muy bien. Bueno, vale, es verdad, bien relativamente. Tengo que tomar pastillas a diario para combatir los arrebatos del colesterol y para que no se me desmelene la tensión. Además, estoy obligado a controlar periódicamente el crecimiento de la próstata, el nivel de coagulación de la sangre y el ritmo al que cabalga la fibrilación auricular que me acompaña hace años. Pero la verdad es que nada de eso me impide hacer una vida normal, que es de lo que, en el fondo, trata esta curiosa película que protagonizamos desde que nacemos.
Tengo poca memoria. Me olvido de muchas cosas y la gente cercana se preocupa. Piensan si tendrá algo que ver con el Alzheimer. Yo estoy convencido de que no. Es otro de los aprendizajes que he ido puliendo con la edad. Atravesar la vida con el pasado a cuestas siempre me ha parecido un error. Es un fardo muy pesado del que hay que desprenderse para avanzar.
Añorar eternamente lo que has perdido, seguir dándole vueltas a las cosas que salieron mal, mascullar resentimiento contra amigos que te decepcionaron o seguir soñando con el amor de juventud que no pudo ser, es algo estúpido que nos impide movernos con soltura. Yo me olvido de todo con facilidad. Desde pequeño tuve claro que cargas de ese calibre roban mucho espacio al presente, que realmente es el único tiempo que tenemos.
Ahora me entero de que la fórmula mágica que maneja el director del Instituto Español de Investigaciones Psiquiátricas para alcanzar una felicidad razonable consiste en tener buena salud y mala memoria. ¡Como yo! ¡Qué suerte tengo! ¡Estoy de cumple y hasta sin querer soy feliz!
martes, 8 de junio de 2021
Oponerse al indulto
Toca ahora y durante un tiempo escuchar a los partidos de una parte del abanico —e incluso a algunos del otro lado— gritar una serie de emocionales tópicos incendiarios contra el indulto que el Gobierno baraja para con los encarcelados independentistas. Se ha descubierto que puede resultar un arma arrojadiza interesante para lanzar a las sienes del amenazante gigantón socialcomunista que nos gobierna y descabezarlo.
Parece relativamente fácil conseguirlo, aunque ese desenfreno furibundo de nacionalismo españolista contribuya directamente a un mayor convencimiento acerca de la falta de sensibilidad en el resto de España para con la situación catalana y, en consecuencia, al crecimiento del tramo ascendente en la curva de ansias separatistas.
Algo va muy mal en nuestra sociedad cuando resulta intolerable hablar de tolerancia, cuando se condena cualquier iniciativa que abra una puerta a la conciliación, cuando irrita las conciencias la palabra diálogo, cuando se desoye la búsqueda de entendimiento o cuando resulta imperdonable pensar en perdonar.
Estamos decididos a apagar con gasolina el incendio independentista. Es bien cierto que las airadas manifestaciones antiindulto pueden proporcionar interesantes réditos a la derecha española, pero no parece la mejor manera de reconducir el problema, de rebajar la tensión antiespañolista o de ensanchar espacios para la sintonía entre los catalanes y el resto de los españoles.
Cabe la posibilidad de que en breve y gracias a la venta visceral de posturas radicales, la derecha consiga recuperar el poder y hacerse sin urnas con las riendas de España, pero casi seguro que también logrará incrementar la fiebre rupturista, hasta el punto de convertir en irreversibles las ansias de independentismo total en Cataluña.
domingo, 25 de abril de 2021
La política, la verdad única y el odio
Tras cada encontronazo entre la dirigencia política añoramos más la figura de aquellos que con toda la vehemencia de la que son capaces pero sin ánimo de aniquilar a los que no estén de acuerdo con ellos, utilizando como armas poderosas la persuasión y las razones en las que sustentan sus argumentos, sin ampararse en la fe como verdad absoluta, tratan de convencer a los demás del interés de sus proyectos, del acierto de su ideas o de la conveniencia de sus decisiones, Aunque hoy por hoy sea una especie en extinción, resulta cada vez más deseable aquel político capaz de distinguirse no tanto por lo que defiende sino por el talante con el que lo defiende.
Es imprescindible y urgente aparcar de una vez la verdad única y la mentira cargada de odio racista, no podemos seguir criminalizando a los menores inmigrantes, es preciso dejar ya de caldear los instintos más básicos en las redes sociales. Parece que no hemos aprendido nada de la catástrofe que sacudió el mundo con los judíos y los gitanos, con los homosexuales y con todo el que discrepaba con unas ideas o no comulgaba con un credo determinado.
Somos diferentes, todos somos diferentes, pero no por ello tenemos que tomar como enemigo al que no comulgue con nuestras razones, no esté de acuerdo con nuestra forma de ver el mundo o no bese nuestra bandera. Por muchas diferencias que haya en los cimientos sobre los que construimos nuestras verdades tenemos que hablar, encontrar coincidencias, buscar común. Algo fracasa estrepitosamente en esta sociedad que estamos construyendo si pensamos que el diálogo se puede sustituir por el combate.
domingo, 18 de abril de 2021
Idiotez y sentidiño
Sentidiño ha sido elegida como palabra gallega del año. Posiblemente una elección adecuada porque cada vez se echa más en falta entre la ciudadanía esa capacidad necesaria para evaluar el entorno y actuar de manera razonable. Desgraciadamente resulta preocupante la poca inteligencia que va mostrando la sociedad actual ante los hechos a los que se enfrenta. Basta que algo se divulgue en los medios de comunicación o se extienda por las redes sociales para que se convierta en verdad universal sin necesidad alguna de análisis. Sin cuestionamiento las tecnologías nos están idiotizando, contaminan de bulos a la ciudadanía, promueven la incapacidad crítica e irradian estupidez entre la sociedad. Nos infantilizan, nos emboban. No hay más que mirar el pánico a las vacunas que ha enfangado la realidad. Suenan las alarmas televisivas y se atemoriza a la población porque en el Reino Unido han fallecido 7 personas entre 18 millones que se habían vacunado con AstraZeneca (1 muerto por cada 2,5 millones) y en Alemania han sido 9 en casi 3 millones de vacunados (1 cada 300.000). Pero no suena la misma fanfarria mediática cuando un día mueren 60 personas en España por fumar. Y al día siguiente otras 60. Y después 60 más. Eso no toca hoy, no es coronavirus, no han muerto por vacunarse. Es indecente que se paralice la vacunación por un riesgo ínfimo. Se ha inoculado un miedo absurdo a toda la sociedad. Gracias a él permitimos que Tamara Falcó espete impunemente a los asustados televidentes que es mejor no ponerse esa vacuna. Se le aplaude. Nadie le echa en cara que sus palabras contribuyen a que sigan muriendo cientos de personas cada día. Un poco de sensatez. ¡Sentidiño!
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