Hoy cumplo setenta y tres años. No sé si son muchos años pero me encuentro muy bien. Es verdad que las arrugas van invadiendo mi cuerpo y las barbas se me han quedado canas, que he sustituido el vino en las comidas por un revuelto de medicamentos variados, que mi masa muscular se encoge sin permiso cada día, que ni quiero ni me acuerdo ya de presumir de potencia sexual y que, además, tengo cáncer. Quizás son razones más que sobradas para pensar que ya no soy lo que era. Y es verdad. Pero no lo añoro. Me gusta mucho este yo de ahora y lo disfruto. Sé que tengo que decirlo bajito pero, sea por inconsciencia, por inocencia o por falsa ilusión, lo cierto es que tengo la sensación de que me encuentro en el mejor momento de mi vida.
Un rincón amigo en el que ir soltando pensamientos variados, desvaríos circunstanciales y otras tonterías mil, al objeto de ahorrame la pasta gansa que, de no ser por este refugio, tendría que pagarle al psiquiatra
jueves, 15 de junio de 2023
lunes, 5 de junio de 2023
Ahora veo mejor
Puede parecer extraño pero desde que sé que tengo cáncer veo mejor. Ahora he comprobado que sin apenas darnos cuenta las rutinas van produciendo un estrés visual en el alma y esta neuralgia anímica nos empaña tanto la visión del día a día que hace imperceptible lo bueno, lo justo y lo bello que siempre encierra lo cotidiano.
Sin embargo, desde que te anuncian que tienes un cáncer todo lo que transcurre a tu alrededor se hace más intenso, más definido, mejora notablemente la agudeza visual de las entrañas. A partir de ahí despejas con facilidad las dudas, esquivas lo que carece de importancia, percibes en toda su intensidad la forma, el volumen y el color del cariño que te rodea, te das perfecta cuenta de las cosas que tienes que sortear porque te entorpecen y no te interesan, enfocas con nitidez las labores que te ocupan y recuperas definitivamente el gusto por lo sencillo. Es como si con la fatídica noticia viniesen de regalo unas gafas graduadas para tus sentimientos más íntimos. Yo al menos, tanto de lejos como de cerca, veo mucho mejor. Es como si me hubiesen operado el corazón de cataratas.
viernes, 26 de mayo de 2023
La incertidumbre y el cáncer
El azar incomoda, es algo que tememos aparezca en nuestras vidas. Ahora me han descubierto un cáncer y nosotros no hemos sido educados para la incertidumbre. Cualquier imprevisto descoloca nuestro orden aparente e introduce un conflicto incómodo en nuestras teóricas y balsámicas certezas, aunque seguramente no deberíamos temer tanto que nos remuevan los esquemas, que algún suceso azaroso haga tambalear los cimientos de nuestra apacible y estancada existencia. No tiene por qué ser malo que todo lo que creíamos seguridad o certeza se escabulla por las fisuras del sólido muro defensivo de convencimientos que nos habíamos construido para dar estabilidad a nuestros días.
El azar nos descoloca pero a la vez sacude esa monotonía relajada que habíamos ido atesorando y nos devuelve al vértigo de un presente que se mueve, que palpita. Puede que ese imprevisible azar nos traiga una realidad aterradora, puede que nos paralice su presencia y que pretendamos huir despavoridos pero, a pesar de ello las incertidumbres son sanas, nos abren los ojos, nos ayudan a desvelar de nuevo la vida y a valorar aquellas maravillas que antes quedaban silenciadas en nuestra acomodada existencia.
martes, 16 de mayo de 2023
Que sea el cuerpo el que piense
Por lo que he ido sabiendo, la primera sesión de quimioterapia suele ser inquietante para mucha gente, miedo al dolor y a los posibles efectos secundarios, nervios por lo que pueda pasar y ansiedad por saber cómo se va a afrontar el trago. El desconocimiento genera mucha inquietud. También se sabe que las reacciones son diferentes en cada persona y en cada caso.
Cada uno tenemos un cuerpo y una manera diferente de afrontar la vida. En mi caso estoy convencido de que la manera en la que afrontamos estos episodios de dolor (físico, emocional o espiritual) es la misma manera en la que hemos decidido vivir. Y viceversa: nuestra vida está totalmente condicionada por la forma en que afrontamos estos episodios especiales. Yo me he ido convenciendo de que lo más saludable para vivir sin miedo es irse tomando las cosas como vienen, con calma, hay que frenar el desboque de la cabeza ante los acontecimientos –tanto las favorables como los adversos– y dejar que sea el cuerpo el que piense, el que sienta, el que nos vaya dando las pautas.
La receta sería sencilla: evitar que el sosiego y la tranquilidad nos abandonen inmediatamente ante cualquier inconveniente; aunque nuestra natural impaciencia quiera cortarnos de raíz esa medicina natural, dejar que sea el tiempo el que decida cómo lo vamos a pasar. El temor a males futuros no puede condicionar nuestro presente. Si vienen ya aprenderemos a lidiar con ellos. Y si nunca suceden, para qué angustiarnos.
domingo, 14 de mayo de 2023
Amigos de oro
Desgraciadamente la palabra amistad se usa con poco rigor, tendemos a banalizar su significado más profundo y la utilizamos con una ligereza que confunde su sentido. Hoy, que se da carácter de sólido a todo lo superficial, lo ligero, lo intrascendente o lo instantáneo, salimos a tomar unas cañas con alguien, nos reímos, nos caemos bien y ya consideramos que somos amigos. Pero la amistad, como otras tantas cosas que importan en la vida, hay que cocinarla con mimo y a fuego lento. Un amigo no es un compañero ni un colega, un amigo es aquel del que aprendes a ser mejor, al que acudes cuando necesitas calor, un refugio seguro.
Cuando la vida se retuerce, cuando los días amargan y las desdichas acechan eres más consciente de cómo sientes a la gente que te rodea. Yo siempre he estado convencido de que tengo una gran fortuna por estar rodeado de amigos de oro, amigos apasionados de lo bello, de lo justo y de lo honesto, amigos con los que me gusta compartir, aliarme, amigos a los que admiro por su forma de entender la vida, pero sobre todo amigos que me hacen crecer con sus palabras de aliento y amigos cuyo cariño hace que la adversidad sea menos cruel. ¡Os quiero, amigos!
martes, 2 de mayo de 2023
Has decidido venir a por mí
Has decidido venir a por mí. Sin razones me has puesto en tu punto de mira. Te has propuesto acabar conmigo porque sí. Me has sentenciado caprichosamente. Como a todos los que enfilas a escondidas para propinarles ese mazazo traicionero capaz de aniquilarlos, como a todos los que espías en silencio para poder asestarles ese navajazo por la espalda que les derrumbe para siempre.
Has decidido venir a por mí. Pero eres muy cobarde, no has sido capaz ni de decírmelo a la cara. Miserable. Te he tenido que perseguir para que cantaras. Te he tenido que ir a buscar a tu escondite para descubrir tus intenciones ocultas. He tenido que adentrarme en esa caverna oscura en la que llevas tiempo atrincherado esperando la oportunidad de poder machacarme. Esperabas poder presentarte sin avisar, hacerte ver cuando ya fuera tarde para reaccionar. Ni una oportunidad, ni una mísera advertencia de tu presencia y tus intenciones.
Pero esta vez te ha salido mal. Que sepas que no vas a conseguirlo fácilmente. Que sepas que ahora que te he descubierto, no me asustas. Que sepas que pienso plantarte cara. Aunque sea lo último que haga. Pienso aferrarme a lo que queda. Pienso exprimir las estadísticas por ínfimas que sean, como se apura el último sorbo de agua en mitad del desierto, como se estiran hasta el infinito los minutos cuando uno está disfrutando del amor, del amanecer o del paisaje.
Pero sobre todo, que sepas que no estoy solo. Ni ahora ni nunca. Ni antes ni después. Tengo un ejército que me respalda. No te bastará con someter mi organismo, tendrás que aniquilar también el ánimo y la potente energía positiva de mucha gente que está a mi lado, gente insumisa, insometible, rebelde y tenaz que ha querido acercarse a defenderme de tus amenazas, gente con convicciones, difícil de doblegar, gente que me quiere sin tapujos. Y querer de verdad significa sufrir lo que se ama y amar lo que se se sufre. Lo tienes crudo. Vas a tener que luchar a muerte. Somos muchos, preparados y muy unidos.
Has venido a por mí y puede que al final lo consigas pero no podrás eliminarme. No conseguirás arrebatarme todo el cariño que me ha hecho sentir la gente que me quiere, no conseguirás eliminar lo orgulloso que estoy de mis acciones, lo feliz que siempre he sido mirando sin miedo al horizonte, la tranquilidad que me ha aportado haber aprendido a vivir sin prisas y sin trampas, el placer de haber podido contribuir a que algunas personas sonriesen o la satisfacción que me produce no haber hecho daño. Son algunas de las cosas de las que no te podrás apoderar. Son intransferibles. Me las llevo puestas.
miércoles, 19 de abril de 2023
A Serrat le he creído siempre
Hoy la alarma de la bomba de perfusión (¡vaya nombre para un cacharrito cuya misión es administrar medicamentos!) me despertó con una inoportuna estridencia sonora a las 06:19 para anunciarme que ya había terminado de inyectarme los antibióticos. El día se veía lejano todavía. Desde mi cama, la ventana de la habitación hacía las veces de marco para una pintura emborronada de grises. Me molestó aquella temprana agresión sonora aunque pensé que no me resultaría complicado recuperar el sueño. Pero no fue así.
Por suerte poco a poco comenzó a dibujarse el nuevo día y yo a maravillarme ante el espectáculo único de ver cómo el sol va desperezando los colores uno a uno para que cada cual se disponga a ocupar su lugar en la obra que va a estrenar. (“Tú enciende el sol, tú tiñe el mar, tú descorre el velo que oscurece el cielo, y tú, ve a blanquear la espuma y la nube, la nieve y la lana, y tú, conmigo a cantar la mañana“).
La escena se enriquecía con tonos cada vez más intensos y el panorama, con la inclusión de madrugadores trinos delicados, fue adquiriendo un tono sagrado de música celestial para anunciar el estreno de la nueva mañana. Un lujo, una maravilla.
Me quedé algo aturdido pensando que estamos tan ocupados con nuestras rutinas, con nuestras preocupaciones diarias que nos olvidamos de levantar la mirada y disfrutar de la inmensa belleza gratuita que nos rodea.
Entró la doctora en la habitación para confirmarme que el tumor que obstruía el paso de la bilirrubina había sido el causante de mi envenenamiento. Por suerte yo ya había descubierto que mañana Serrat también tendrá en cuenta mi tumor cuando ponga a todo el mundo en movimiento para que pueda nacer un nuevo día. Me lo dijo él personalmente: "Todo esta listo, el agua, el sol y el barro, pero si falta usted no habrá milagro". Y yo a Serrat le he creído siempre. No faltaré.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
En el fondo soy una privilegiada
Acabo de comprobar que tengo abandonado al viejo loco desde diciembre de 2024. ¡No me lo puedo creer! Pues sí, abarco demasiado; todavía n...
-
Acabo de comprobar que tengo abandonado al viejo loco desde diciembre de 2024. ¡No me lo puedo creer! Pues sí, abarco demasiado; todavía n...
-
No, no es que quiera que se mueran los viejos ni las viejas ni mucho menos yo, que según todos los cánones de esta sociedad clasista,...
-
Ayer, 20 de agosto, se cumplieron tres meses del fallecimiento de Josito. Que mal suena esa palabra; es más literario lo de "hace tre...






